sábado, 28 de abril de 2012

¿Qué pasó en la Medicina en los últimos 10 años?


Francisco Maglio.
Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Antropológica.
adelaruibal@yahoo.com.ar

Ocurrieron dos hechos trascendentales (entre otros) importantes para analizar porque cambiaron drásticamente la práctica médica:
 el gerenciamiento en salud y la medicina basada en la evidencia.

Gerenciamiento en salud

Un editorial del British Medical Journal del 13 de septiembre de 1997 lo define como un “sistema de prepago fijo para cobertura de atención médica, a través del cual la empresa prestadora controla los costos frenando el uso de los recursos. Es la aplicación de las prácticas standard de los negocios a la prestación de la atención médica”.
Analicemos esta definición:

“Controla los gastos”: acá no aparece la calidad de la prestación, es una concepción “econometrista”.
Además es una falacia como denuncia un editorial del New England Journal of Medicine (1999; 341: 120) que al privatizar (gerenciar) el Medicare en Norteamérica aumentaron los costos y disminuyó la calidad de atención.
“Frenando el uso de los recursos”: es interesante que es la única empresa cuya ganancia es restringir sus productos.
“Prácticas standard de los negocios”: queda claro que las mismas tienden a aumentar la rentabilidad y disminuir las inversiones de riesgo. Estas últimas en salud son los gastos no esperados (por ejemplo, situaciones de emergencia o de catástrofes) de los cuales la empresa gerenciadora no se hace cargo, recayendo los gastos en el aumento del “co-pago” de los socios o bien disminuyendo los honorarios médicos.
Este sistema de gerenciamiento deteriora la calidad de vida no solamente de los médicos sino también de los pacientes. Cabal prueba de ello es el discurso del Presidente Bill Clinton de EE.UU. ante la Asociación Médica Norteamericana en 1998, cuando al referirse a los HMO (“Health Management Organization”) dijo:
• Algo anda mal cuando el médico pasa más tiempo con el contador que con su paciente.
• Algo anda mal cuando se emplean más horas llenando formularios que haciendo recorridas de sala.
• Algo anda mal cuando no es el médico quien toma decisiones médicas.
• Algo anda mal cuando esas decisiones tienen en cuenta intereses diferentes a los del enfermo.
• Algo anda mal cuando el paciente no es informado de todas las opciones sino solamente de las económicas.
• Algo anda mal cuando se deja de lado el juramento hipocrático que compromete al médico a seguir el tratamiento que de acuerdo a su juicio y conocimiento, considera el mejor para beneficiar a su paciente.
• Algo anda mal.
Un editorial del New England Journal of Medicine del 19 de diciembre de 1998 da cuenta que el 70% de los médicos han visto deteriorada su calidad de vida y la de sus pacientes y ese deterioro era proporcionalmente mayor en las áreas donde había sistemas de gerenciamiento médico.
A este respecto es ilustrativo el discurso del Dr. Scher, Presidente de la Academia Americana de Pediatría, el 15 de marzo de 2000, publicado en Dermatology World 2000 (mayo, pág. 3), refiriéndose, con un fino humor (pero certero) a las gerenciadoras de salud:
“Estos son tiempos de gran desafío para la medicina, especialmente ahora que burócratas y tecnócratas de las compañías gerenciadoras de salud están tomando cada vez más decisiones médicas.
Recientemente he escuchado esta anécdota durante un discurso dado por el Dr. C. Everet Koop en la New York Academy of Medicine sobre el presidente de una Gerenciadora de Salud, que tenía una entrada para un concierto de la “Sinfonía Inconclusa” de Schubert. No podía utilizarla así que se la dio a uno de sus auditores. A la mañana siguiente, el ejecutivo le preguntó al auditor qué le había parecido la Sinfonía.
Sin decir una palabra el auditor le entregó a su jefe un formulario oficial de auditoría con cuatro puntos principales.
Primero, por un período considerable, los que tocaban el oboe no tenían nada que hacer. Su número debe ser decididamente reducido, y su trabajo distribuido entre toda la orquesta, evitando así picos de inactividad.
Segundo, los 12 violines estaban tocando notas idénticas. Esto parece una duplicación innecesaria y el plantel de esa sección debe ser drásticamente disminuido. Si se requiere un gran volumen de sonido, se podría utilizar en su lugar un amplificador.
Tercero, no se cumple con ningún propósito útil al repetir con los cornos un pasaje ya tocado por las cuerdas. Si todos estos pasajes redundantes fueran eliminados, el concierto podría reducirse de dos horas a veinte minutos.
Y por último esta sinfonía tuvo dos movimientos.
Si Schubert no hubiera logrado sus objetivos musicales al final del primer movimiento, debería haberse detenido allí. El segundo movimiento es innecesario y debe ser suprimido.
La crítica concluía diciendo que si Schubert le hubiera prestado la atención necesaria a estos asuntos, hubiera tenido tiempo para terminar la sinfonía.

¿Significa todo lo antedicho que en salud no hay que gerenciar?
Nada de esto, hay que gerenciar.
Pero si gerenciar significa optimizar (no solo restringir) los recursos manteniendo (incluso mejorando) la calidad, los que están en mejores condiciones para ello son los médicos y la comunidad, con ayuda técnica (no ideológica) de los economistas.
Porque en salud no se puede pensar solamente en bajar los costos auditando nada más que la sobreprestación, por el contrario hay que auditar (y denunciar) también la subprestación.
Ejemplo:

1) un auditor “econometrista”- “a este paciente le están dando 3 antibióticos y con 2 es suficiente”.
2) un auditor médico-comunitario: “a este paciente le están dando 1 antibiótico pero necesita 2”.
La salud no puede guiarse sólo por las leyes del mercado, es un derecho humano básico y toda persona por ser persona tiene derecho a la salud, independientemente de su condición económica.
De no ser así, terminaremos en una salud “VIP” para unos pocos que tienen muchos recursos y una salud “villera” para unos muchos que no tienen nada.
El gerenciamiento en salud tiene que guiarse por el principio de justicia distributiva basado en la equidad. 
En nuestro país el problema (en salud) no es la falta de recursos (30 mil millones por año) sino la distribución injusta de los mismos. Esa distribución debe ser implementada políticamente en términos de justicia y de participación comunitaria, porque la beneficencia sin justicia es humillación.

Medicina basada en la evidencia (MBE)La MBE fue descripta por primera vez por Sackett como “la capacidad para acceder a la evidencia científica creciente, evaluar críticamente su validez y utilidad, e incorporarla dentro de nuestra práctica clínica” (1).
El mismo Sackett cinco años después afirmó (4): “He decidido nunca más escribir cualquier cosa relacionada a la MBE. Hay muchos más expertos de lo que sería saludable: retardan el avance de la ciencia y provocan daño a los más jóvenes al adueñarse de la verdad”.
La MBE puede informar pero nunca reemplazar el nivel de experiencia clínica individual y es esa experiencia la que decide si la MBE se aplica al paciente individual y, en ese caso, cómo debe ser integrado dentro de la decisión clínica (2).
Con respecto al metaanálisis, aún reconociendo su valor, debemos tener en cuenta sus limitaciones, dado que es un método retrospectivo, que combina la información publicada y asume una uniformidad de tratamiento y de la población, aunque el problema tratado no sea uniforme y las diferencias grupales sean médicamente relevantes (2).

Aspectos críticos de la MBE (3)
¿Evidencia de quién o quiénes?
Intereses no científicos (presión de la industria tecno-farmacéutica).
Los ensayos controlados informan sobre un paciente “promedio” y “sano”.
Los protocolos no siempre son comparables (tests de homogeneidad no siempre son concluyentes).
Los resultados negativos no se publican.
No tienen en cuenta los contextos sociales (efectos simbólicos).
No muestra evidencias sino los “argumentos” de esas evidencias.
No tiene en cuenta los “datos débiles” y las “excepciones”.
Utiliza únicamente datos cuantitativos. Sabiamente advertía Einstein en “Mi visión del mundo”: “No todo lo importante puede ser medido y no todo lo que puede ser medido es importante”.
Pasamos del “magíster dixit” a la “evidencia dixit” y de la Evidencia a la “Obediencia”.
Falacia “inductivista”: la población estudiada no es toda la población.
Puede ser útil para demostrar eficacia y eficiencia.
No es útil para demostrar calidad de vida (AVAC).
Los metaanálisis no evalúan la “calidad” de los estudios (profesionales).
No incorpora la “narrativa” (subjetividades de la enfermedad).
Agrest A: (cit. en 8) “La medicina es arte y ciencia, en arte no hay evidencia y en ciencia no hay certidumbres. Los autores de la evidencia son especialistas en efectos especiales.

Problemas éticos de la MBE (4)


Restricción en la libertad del médico para la toma de decisiones.
El costo-beneficio subordina valores morales:
- equidad distributiva
- justicia social
- autonomía
- calidad de vida
Usos espúreos por grupos de poder:
- Estado
- Gerenciadoras
- Compañías de seguros.
Una alternativa: la medicina basada en la narrativa (MBN)
La MBN (5) por su parte pone el acento no tanto en la visión médica sino en la visión del paciente.
La narrativa consiste básicamente en la subjetividad, esto es, lo que el enfermo siente que es su enfermedad.
Para un adolescente con granos en la cara el diagnóstico es acné, pero él siente vergüenza.
Para un paciente en el que el diagnóstico es sida, él siente discriminación.
Esta narrativa consiste en la representación de su enfermedad, que es la experiencia social de lo vivido humano como enfermo (6-7).
Para la MBE, los síntomas son objetividades medibles, para la MBN son subjetividades dolientes.
Para la MBE la enfermedad es una construcción biológica des-socializada.
Para la MBN la enfermedad es una construcción social con expresión biológica.
Para la MBE el enfermo es un promedio estadístico.
Para la MBN el enfermo es, kantianamente una persona, esto es, tiene dignidad y no precio, es un fin en sí mismo y no un medio, es un sujeto y no un objeto.
La MBE es la enfermedad, lo biológico
La MBN es el sufrimiento, “invisible” a lo biológico, se “visibiliza” en lo biográfico.
Para la MBE el enfermo es “un caso”.
Para la MBN el enfermo es una historia de vida.
La MBN es la búsqueda del “sentido” del sufrimiento: un modelo explicativo.
Es la mediación simbólica para la comprensión de la enfermedad.
Cuando tenemos una idea cabal de por qué o para qué sufrimos dejamos de sufrir, sigue el dolor pero solamente físico para lo cual tenemos analgésicos. El sufrimiento como dolor “total” desaparece. Para la narrativa, como ya se comentó, más que el interrogatorio se necesita un “escuchatorio” que en sí mismo ya es terapéutico. Un aforismo de Hipócrates ya lo advertía hace 2500 años: “Muchos enfermos se curan con la satisfacción de un médico que los escucha”. La MBA actúa con la eficacia simbólica que la psicoinmunología ha demostrado que interacciona a través de los mismos intermediarios inmuno-cito-químicos que la eficacia biológica.
Como ya se mencionó anteriormente, a través de la narrativa podemos desentrañar (porque a veces no es tan evidente) el verdadero proyecto de vida y esto es trascendental, porque constituye el “motor” para vivir tanto en salud como en enfermedad.
En palabras de Nietzsche: “quien tiene un por qué vivir, tolera cualquier cómo vivir”.
Con lo hasta aquí planteado ¿Quiere decir que hay que eliminar la MBE? Nada de eso, hay que integrarla con la MBN.
Diagnóstico y tratamiento deben ser juicios reflexivos con:
- examen clínico minucioso
- lectura “inteligente” de los exámenes complementarios (“intus-Iegere”: leer adentro)
- incorporación crítica de la MBE (dónde, cuándo y en quiénes se efectuó el estudio)
- integración con experiencias propias y ajenas.
- enriquecer la relación médico-paciente con la narrativa.
Se trata de visualizar en cada paciente aquella sabia definición de Miguel de Unamuno: “Un enfermo es un ser humano de carne y hueso, que sufre, piensa, ama y sueña” (8).

BIBLIOGRAFÏA

1.- Sackett DL: The need for evidence-based medicine. JR Soc Med 1995; 88: 620-4.
2.- Doval H, Tajer C: Evidencias en cardiología. GEDIC, Bs. As. 2001.
3.- Feinstein AR, Horowitz A: Problems in the “Evidence” of “Evidence-based Medicine”. Am J Med, Diciembre 1997.
4.- Sackett DL: The sins of expertness. BMJ. Mayo 2000.
5.- Hudson Jones A: Narrative in medical ethics. BMJ, January 1999.
6.- Kleinman A: The illness narratives. Suffering, Healing and the Human Condition. USA, Basic Books, 1988.
7.- Trisha Greenhalgh, Brain Hurwits: Narrative based Medicine. Why study narrative? BMJ, January 1999.
8.- Unamuno M. de: La vida literaria. Espasa-Calpe, Madrid, 1977.

Acta Bioquímica Clínica Latinoamericana de artículo publicado en INFORME ALAC. Ciencia y Ética – NOVIEMBRE 2010, para su difusión a través de FABA informa

LOS MEDICOS EN LA SOCIEDAD ACTUAL


Los médicos nos encontramos inmersos y partícipes de la sociedad actual.
Y cuando de analizarla se trata, como parámetro se dice que una sociedad avanzada se mide por el respeto y el cuidado que da a sus mayores y a sus más jóvenes, es decir aquella que pone al Hombre en su centro, una sociedad al servicio  de los hombres. “Una sociedad en que nadie es usado, ni se usa a sí mismo, para fines que no sean los del despliegue de sus propias capacidades humanas, en que todas las actividades económicas y políticas están subordinadas al hombre.”
Sin embargo actualmente tenemos una sociedad en crisis total (económica, productiva, energética, ambiental, religiosa y político- social) una sociedad invertida, porque se ha puesto al hombre y a la naturaleza al servicio de la economía, acompañado de un individualismo exagerado que nos ha vaciado de sentido provocando como alguien ha dicho “la gran neurosis colectiva de nuestro tiempo”  "el vacío existencial", que el sistema mercantilista intenta llenar con una suerte de fiebre consumista.
En este marco, los sistemas de salud están hechos para favorecer a cualquier estructura MENOS a los principales sujetos, humanos,  de la relación que son el paciente y el médico.
También en esta situación se produjo una transformación de la Medicina hacia los avances tecnológicos desbordantes; a las demandas de una población mejor informada pero no mejor educada; a los cambios epidemiológicos, demográficos y ambientales que han sido espectacularmente desastrosos.
 En los últimos años, hemos pasado de tener unos conocimientos limitados en Medicina a casi ilimitados; del trabajo en solitario al trabajo en equipo; de la información sólo en poder del médico a que también hoy la tiene el paciente; del gasto sin problema a un control del gasto absoluto; de la demanda de alivio de hace 30 años a la curación y calidad de la salud; de la no judicialización a la judicialización de la Medicina ; del médico que siempre ha tenido un enorme prestigio social, a que hoy quien lo tiene es la supuesta ciencia médica. Todo esto ha cambiado nuestras habilidades y conductas de forma radical, y los médicos ya no somos los mismos de hace 30 años, ni la Medicina tampoco puede ser la misma.
La calidad de la atención sanitaria en la Argentina además está influida por las condiciones del trabajo médico.
La profesión dejó de ser liberal, si se entiende como tal aquella donde impera el aporte intelectual, el conocimiento y la técnica, con la característica de que la remuneración del que la ejerce es en termino de honorarios que define el propio profesional y no salarios teniendo en cuenta que no está subordinado. Esto ya no es así en la mayoría de los casos.
La mayoría de los médicos nos transformamos en trabajadores en relación de dependencia ya sea del estado, de sus obras sociales, de la medicina prepaga, de instituciones, etc. Entendiendo por trabajadores aquí a todo el que vive de su propio trabajo, sin ingresos adicionales procedentes del empleo de otros hombres.
Pero tenemos un privilegio por todo esto mismo, porque en esta tendencia global al automatismo – robotismo del hombre, nosotros sólo podemos ser médicos en tanto somos humanos, solo cuando la medicina la desarrollamos en la relación vincular médico-paciente (OJO paciente, que padece, que busca alivio, no de paciencia, no afiliado, socio, cliente, usuario,terminos que han intentado imponer en reemplazo en el sistema mercantilista), en este encuentro como se dijo “entre dos seres necesitados, uno que necesita ser curado o aliviado y otro que necesita curar o aliviar.”
El privilegio se da porque que la vida es la búsqueda de sentido y los médicos encontramos el sentido sólo cuando actuamos por y para los demás.
Se ha dicho que la Medicina es la más humana de las artes, la más artística de las ciencias y las más científica de las humanidades, es decir, tiene unas connotaciones que nos llevan más allá de ejercer simplemente una profesión.
Otra vez, en contra de esta relación medico- paciente los sistemas de salud nos imponen la burocratización, el enemigo mayor, ya que reduce un tiempo del que no se dispone.
Los médicos debemos esforzarnos por rescatar aquella identidad y los valores esenciales de la medicina y de la práctica médica, privilegiando su dimensión humana, y social.Si queremos un futuro en el que nuestros pacientes tengan acceso a una atención médica de calidad y en el que los médicos proporcionen liderazgo y atención de manera ética, profesional, independiente e interdependiente, el desafío gremial hacia el futuro es lograr trabajar bajo nuevas formas, con un paradigma nuevo en materia sociolaboral. Nadie puede desarrollarse como persona y como profesional -y sobre todo un médico, que cada día tiene la responsabilidad de mantener la salud de sus pacientes, que trabaja en la delgada línea entre la vida y la muerte-, si no cuenta con un mínimo de seguridad sobre su propia vida, si su remuneración no tiene ninguna relación con los años de preparación, especialización y la monumental responsabilidad de su tarea.
Creemos que "sólo la unidad, y la participación a través de sus entidades representativas médico-gremiales, en el reclamo de sus legítimos derechos, van a lograr que la medicina vuelva a ser un trabajo digno".



Carta de un abogado a los médicos

 Los títeres del arte de curar, marionetas de obras sociales, hospitales y sistemas prepagos de atención médica trabajan donde y como pueden.
 Su responsabilidad social hace funcionar las instituciones y su irresponsabilidad personal los lleva a exponerse inútilmente.
 El día en que ellos, verdaderos médicos por vocación, dejen de pensar tanto en el paciente, en su capacitación profesional a cualquier costo, en las instituciones para las que trabajan, y tomen conciencia de lo mucho que arriesgan en cada acto médico, ese día la atención del país se paralizara. Porque solo un demente (alguien que ha perdido la facultad de discernir entre la bondad y la estupidez) puede aceptar la responsabilidad de barajar una vida humana cuando un sistema perverso y carente en todo sentido no le brinda la seguridad y tranquilidad necesarias para trabajar como corresponde. Porque el médico que asume la responsabilidad en un acto quirúrgico, que se somete al estrés de desplegar su arte sobre un paciente dormido, que asume la lucha contra la enfermedad ajena, que desafía a la muerte sabiendo que no siempre triunfara y que acepta hacerlo por la vergonzosa remuneración que el sistema le asigna, ese médico no es bueno, es estúpido, es alguien que consume toda su inteligencia en el cadalso de su ofrenda personal hacia un prójimo que no le reconoce el esfuerzo.
 Agotada su paciencia, ya no puede ver que un error, aunque involuntario, le puede costar su patrimonio, su bienestar, su salud. Este suicida altruista figura en todas las cartillas de los sistemas prepagos de atención médica. Trabaja en los hospitales nacionales, provinciales o municipales, superado por un aluvión de pacientes que envejece haciendo colas y recibe atención francamente deficitaria. Deambula por clínicas y sanatorios juntando monedas para poder subsistir. Este médico, suicida por vocación, inteligente para el prójimo y descerebrado para si mismo, bueno y estúpido a la vez, responsable ante la sociedad e irresponsable ante su familia, es la carne del cañón, el centro del blanco de la industria de la "mala praxis". Todo abogado sabe que en este sistema perverso, tan carente de recursos, tan manoseado por inescrupulosos enriquecidos a costa de la salud, el médico es el "hilo fino" mas fácil de cortar, el candidato ideal para exprimir, el ingenuo mas liviano de sacudir para rescatar las monedas que llevan en lo bolsillos. Lo que pocos se han puesto a pensar, es que, en definitiva este ensañamiento médico, que no discrimina entre idóneos e incapaces, entre buenos y malos, decentes y envilecidos comerciantes, es fundamentalmente perjudicial para el paciente. La comunidad toda empieza a sufrir las consecuencias cuando el médico capacitado, con experiencia, con reconocido prestigio entre sus colegas, empieza a "esquivar" la patología difícil, esa donde arriesga mucho y gana poco. El médico que cuida sus espaldas, discrimina por necesidad. La comunidad toda sufre esta realidad, al verse privada de la idoneidad y la experiencia de sus mejores médicos. Porque los mejores, también los mas inteligentes, rápidamente ven la necesidad de dar un paso al costado para no exponerse. Si bien es cierto que algunos médicos no están acostumbrados a responsabilizarse por sus acciones, también es cierto que la inmensa mayoría, no tendría que trabajar en las actuales circunstancias. Arriesgan mucho sin ganar nada. Porque si un cirujano tiene que afrontar un juicio por mala praxis, la demanda supera en miles de veces la remuneración de su trabajo. Una intervención de $1200 puede convertirse en un juicio de $120.000. Así las cosas, los sistemas prepagos de atención médica, circular mediante, solicitan a sus médicos fotocopia de la póliza de seguro suscrita. Ellos, al mejor estilo de Poncio Pilato, pretenden que el médico, con centavos que le asignan por su trabajo, contrate un seguro de "mala praxis". De esta manera, los líderes de la medicina prepaga se cubren de los errores del servicio que dicen brindar. Logran su cometido sin sacrificar un solo centavo de sus arcas. Con los aranceles vigentes, ningún médico puede asegurarse contra "mala praxis". Con temor a la "mala praxis", ninguno puede trabajar como deberia. El auge de este tipo de juicios no es culpa de los abogados. Ellos, que son muchos y deben subsistir, han visto las falencias del sistema que colocan al médico en la primera línea de fuego. Como frágil fusible de una maquina sanitaria en constante corto circuito, el médico salta y se quema. Gane o pierda, con o sin justicia, con razón o sin ella, el médico debe pagar. La sociedad parece ensañada con los encargados de velar por la salud. Vocación de SUICIDAS para seguir con esta profesión que tiene el índice mas alto de divorcios, alcoholismos, muertes prematuras y el menor en remuneraciones comparados con otras clásicas. ¡Suicida altruista! El profesional en una institución desmantelada y desgastada, ¡se desgasta!
DR. FRANCISCO ARANGO ALVARADO

QUE RECORDAMOS EL DIA DEL TRABAJADOR

LOS MÁRTIRES DE CHICAGO: Hace 126 años se consumaba un crimen judicial, se condenaba a la horca a varios dirigentes anarquistas por sus ideas políticas Y LA DEFENSA DE la JORNADA DE 8 hs DE TRABAJO !!!!!
El fraudulento proceso judicial llevado a cabo en Chicago tendía a escarmentar al movimiento obrero norteamericano y desalentar el creciente movimiento de masas que pugnaba por la reivindicación de la jornada de ocho horas de trabajo. Aquellos trágicos hechos ocurridos en Chicago en 1886 -la huelga del 1º de Mayo, la protesta sindicalista y el proceso judicial a los dirigentes y militantes anarquistas- serían tenidos muy en cuenta, años después, por el movimiento obrero internacional que, justamente, adoptó como el Día de los Trabajadores, el 1º de Mayo. Pero el escarmiento no sólo abarcaba al sindicalismo. Debe tenerse en cuenta que de los ocho dirigentes anarquistas, sólo dos eran norteamericanos y el resto se trataba de inmigrantes extranjeros. Sus nombres fueron: Michael Schwab, Louis Lingg, Adolph Fischer, Samuel Fielden, Albert R. Parsons, Hessois Auguste Spies, Oscar Neebe y George Engel. En Boston y en algunas otras ciudades norteamericanas de la época había una fuerte corriente contra los trabajadores extranjeros que reclamaban por sus derechos laborales y sociales junto a sus hermanos norteamericanos. La guerra de Secesión había interrumpido el crecimiento de las organizaciones sindicales, cuyo punto de partida data de 1829, con un movimiento que solicitó la implantación de la jornada de ocho horas de trabajo, en el estado de Nueva York. Pero a partir de los años ochenta, se fue acrecentando la actividad gremial en la cual socialistas, anarquistas y sindicalistas, cumplieron un rol destacado en cuanto a su labor propagandística y política. Mauricio Dommanget en su ‘Historia del Primero de Mayo’, al referirse a los trabajadores de Chicago, afirma: ‘Muchos trabajaban aún 14 o 16 horas diarias, partían al trabajo a las 4 de la mañana y regresaba a las 7 u 8 de la noche, o incluso más tarde, de manera que jamás veían a sus mujeres y sus hijos a la luz del día. Unos se acostaban en corredores y desvanes, otros en chozas donde se hacinaban tres y cuatro familias. Muchos no tenían alojamiento, se les veía juntar restos de legumbres en los recipientes de desperdicios, o comprar al carnicero algunos céntimos de recortes’. La central obrera norteamericana de entonces, la Federación de Gremios y Uniones Organizados de Estados Unidos y Canadá, años después transformada en la Federación Norteamericana del Trabajo (AFL), había proclamado en su cuarto congreso de 1884, que la duración legal de la jornada de trabajo, a partir del 1º de Mayo de 1886, sería de ocho horas de duración. Ese 1º de Mayo se había constituido en una fecha clave tanto para los trabajadores como para los capitanes de la industria. La huelga del 1º de mayo de 1886 La prensa norteamericana, principalmente el ‘Chicago Mail’, el ‘New York Times’, el ‘Philadelphia Telegram’ y el ‘Indianapolis Journal’ habían advertido por esos días el ‘peligro’ de la implantación de la jornada de 8 horas ’sugerida -decía el ‘Chicago Mail’- por los más locos socialistas o anarquistas’. La huelga del 1º de Mayo de 1886 fue masiva en todos los Estados Unidos. Algunos sectores industriales admitieron la jornada de ocho horas, pero la mayoría fue intransigente a aceptar ese reclamo. En Milwaukee la represión policial produjo nueve muertos obreros y hubo enfrentamientos violentos en Filadelfia, Louisville, St. Louis, Baltimore y principalmente en Chicago. En esta última ciudad actuaban, además de las fuerzas policiales y antimotines, una suerte de policía privada al servicio de los industriales y empresarios: la compañía Pinkerton. En tanto el 1º de mayo había transcurrido sin ninguna violencia, fue dos días después, cuando los sindicatos de la madera convocaron a una reunión, que los ‘rompehuelgas’ de la Pinkerton atacaron a los trabajadores. Intervino la policía y el fuego de las armas produjo seis muertos y medio centenar de heridos, todos entre los trabajadores. Así fue que los anarquistas llamaron, para el 4 de mayo, a una concentración en el Haymarket Square, acto público que contaba con autorización de las autoridades. Al finalizar la reunión y cuando se desconcentraban los trabajadores, el capitán Ward avanzó sobre los grupos obreros en actitud amenazante. Alguien lanzó entonces una bomba contra efectivos policiales y abatió a uno de los policías, hiriendo a otros varios. Entonces, las fuerzas policiales abrieron nutrido fuego contra los trabajadores matando a varios y causando 200 heridos. Ese hecho de violencia permitió a las autoridades judiciales, instigadas por varios políticos y diarios -principalmente el ‘Chicago Herald’ -a detener y procesar a la plana mayor del movimiento sindical anarquista. Así fueron arrestados el inglés Fielden, los alemanes Spies, Schwab, Engel, Fischer y Lingg y los norteamericanos Neebe y Parsons. Comenzaba el Proceso de Chicago, una burla a la justicia y un verdadero fraude procesal como demostró pocos años después el gobernador del estado de Illinois, John Peter Atlgeld. ‘Razón de Estado’ Es evidente que el Proceso de Chicago contra los ocho sindicalistas anarquistas produjo una sentencia dónde primó el principio de la ‘razón de Estado’ y que no se buscaron pruebas legales ni se tuvo en cuenta la normativa jurídica de la época. Se quiso juzgar a las ideas anarquistas en la cabeza de sus dirigentes, y en ellos escarmentar al movimiento sindical norteamericano en su conjunto. Para ello fueron amañados testigos, se dejaron de lado las normas procesales, y los miembros del jurado -como se demostró pocos años después- fueron seleccionados fraudulentamente. Entre otras anomalías procesales, la primera fue que se los juzgó colectivamente, y no en forma individual, como disponía la legislación penal. Se trataba de un juicio político, y la causa no era la violencia desatada el 4 de mayo de 1886, sino las ideas anarquistas, por un lado, y la necesidad de impedir el avance de la organización gremial que había paralizado a los Estados Unidos el 1º de mayo del mismo año, por el reclamo de la jornada laboral de ocho horas. El gobernador Altgeld, años después, explicaría al pueblo norteamericano que el juez interviniente en el Proceso de Chicago actuó ‘con maligna ferocidad y forzó a los ocho hombres a aceptar un proceso en común; cada vez que iban a ser sometidos a un interrogatorio los testigos suministrados por el Estado, el juez Gary obligó a la defensa a limitarse a los puntos específicamente mencionados por la fiscalía pública’ en tanto que ‘en el interrogatorio de los testigos de los acusados, permitió que el fiscal se perdiera en toda clase de vericuetos políticos y leguleyerías extrañas al asunto motivo del proceso’. ‘Ahorcadles y salvareis a nuestra sociedad’ El fiscal Grinnel, en su alegato, proclamó: ‘Señores del jurado: ¿declarad culpables a estos hombres, haced escarmiento con ellos, ahorcadles y salvaréis a nuestras instituciones, a nuestra sociedad!’. El 28 de agosto de 1886 el jurado, especialmente elegido para aniquilar a los acusados, dictó su veredicto especificando que siete de los imputados -Parsons, Spies, Fielden, Schwab, Fischer, Lingg y Engel- debían ser ahorcados, y el octavo, Neebe, condenado a 15 años de prisión. Antes que el crimen judicial se consumara, se cometió otro previo, el misterioso suicidio de uno de los condenados: Louis Lingg, quien con la colilla de un cigarrillo habría prendido la mecha de un cartucho de dinamita. En realidad, como afirman los historiadores actuales, se trató de representar ante el gran público otra demostración de que los anarquistas morían en su propia ley, las ‘bombas’. Hoy se coincide en que Lingg fue asesinado. Spies, Fischer, Engel y Parsons subieron al patíbulo el 11 de noviembre, y fueron ahorcados ante el periodismo, las autoridades judiciales, la policía y el público allí reunido. El escándalo fue tan grande que a Fielden y Schwab se les conmutó la pena de muerte por la de prisión perpetua. La movilización de las fuerzas sindicalistas y la actuación de políticos como John Peter Atlgeld, hizo que el 26 de julio de 1893 se les otorgar el ‘perdón absoluto’ a Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michael Schwab. De todas maneras, estos tres anarquistas tuvieron mucha más suerte que otros dos ajusticiados cuarenta años después: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, en otro proceso igualmente fraudulento. Pero la reivindicación de los mártires de Chicago fue realizada pocos años después de la muerte de cuatro de ellos y de la liberación de los tres restantes. Revolución obrera” en los Estados Unidos En 1877, una serie de huelgas generales dirigidas por los ferroviarios conmovieron las principales ciudades de Estados Unidos en respuesta a una rebaja de salarios. El movimiento buscó rápidamente una cabeza política, el Working Men’s Party (WMP). En Chicago, el papel del WMP, dirigido por Albert Parsons -uno de los futuros “mártires de Chicago”- fue decisivo. En un escenario dominado por las “fraternidades” de oficio, escindidas unas de otras -maquinistas, guardas, foguistas- la rebelión alumbró el primer intento de organización colectiva de los trabajadores del riel. Más importante aún, por primera vez hicieron irrupción los obreros no calificados: los explotados de la gran industria, totalmente desorganizados, hicieron causa común con los ferroviarios. Los Knights of Labor (Caballeros del Trabajo) se convirtieron en un movimiento de masas, años más tarde. La crisis capitalista fue forjando un cambio en la conciencia del movimiento de lucha de la época. En 1874, en los albores de la crisis, los Knights llamaron a “la reducción gradual de las horas de trabajo a ocho horas por día, a fin de gozar… de los beneficios de la adopción de máquinas”. En 1881, la flamante Federación de Sindicatos, que se constituirá en poco tiempo en la Federación Americana del Trabajo (AFL), pidió una ley nacional de ocho horas para los empleados del gobierno, pero en 1884, cuando la crisis se descargó con fuerza, con quiebras y despidos, se produjo un cambio de frente. El IV Congreso de la AFL se pronunció por las ocho horas en los lugares de trabajo a través de la acción directa. La agudización de la crisis, en 1883/85, fue determinante en esta radicalización. El Congreso votó un llamado a las organizaciones obreras para imponer la jornada de ocho horas a partir del 1º de mayo de 1886. El llamado se hizo en noviembre de 1884, un año y medio antes, para permitir una campaña de vastos alcances. Los Caballeros del Trabajo fueron convocados a esta campaña por la AFL, luego de ser protagonistas de la huelga ferroviaria de 1884, que derrotó un nuevo intento de reducción de salarios y otra serie de luchas. “El éxito de la mayoría de estos movimientos originó un verdadero vuelco en masa de los obreros no calificados hacia los Caballeros del Trabajo… Unos 700.000 trabajadores, la mayoría no calificados, se unieron a los Knights…”(2). ¿Por qué los delegados a la convención obrera de Chicago adoptaron el 1º de mayo como punto de partida del régimen de ocho horas o de la suspensión del trabajo allí donde éstos no se sometieran? En ese tiempo existía en Nueva York y otros estados la tradición del “Moving-day”, el día en que formalmente concluían -y debían renovarse- los arrendamientos, alquileres y contratos. Un movimiento internacional La Gran Depresión provocó una ruptura en el proletariado inglés. Se produjo una crisis entre el “nuevo” sindicalismo militante y el “viejo sindicalismo” conservador de los artesanos. “La potente revuelta de este sector de trabajadores bajo la dirección de los militantes socialistas y la formación de ‘nuevos’ sindicatos después de 1885 señalan el comienzo de una nueva era en la historia del movimiento obrero”(3). Aún en Francia, donde el proletariado francés sufre aún la derrota de la Comuna (1871), el congreso de la Federación Centro del Partido Obrero plantea (1880), como primer reclamo, la jornada de ocho horas. En 1887, el congreso nacional del Partido Obrero -luego de la masacre de Chicago- fundamenta el reclamo de las ocho horas en la necesidad de un programa frente a la crisis capitalista: “es de la mayor importancia combatir la desocupación ocasionada por las crisis comerciales”. ¡A partir de hoy, no más de ocho horas! En los días previos al 1º de Mayo de 1886, en Estados Unidos estallaron varias huelgas y un número de empresas no esperó la fecha límite para establecer la jornada de ocho horas. El día esperado hubo no menos de 5.000 huelgas y alrededor de 340.000 huelguistas. Miles y miles de obreros conquistaron una nueva jornada, todavía para una minoría de la clase. En Chicago, el centro de la agitación obrera en esa época, hubo una provocación: una bomba cayó sobre las fuerzas policiales y mató a ocho de los efectivos. Seis dirigentes del movimiento de lucha fueron condenados a la horca -uno de ellos se suicidó antes del calvario- y su actitud frente a la muerte es, hasta el día de hoy, un acto que enaltece a la clase obrera mundial. Siete años después, el flamante gobernador de Illinois realizó una exhaustiva investigación que probó que el veredicto había sido dictado “cumpliendo órdenes”. Uno de los jurados del tribunal lo había adelantado: “los colgaremos lo mismo. Son hombres demasiado sacrificados, demasiado inteligentes y demasiado peligrosos para nuestros privilegios”(4). (1) Dobb, Maurice: “La evolución del capitalismo”, Río de Janeiro, Zahar, 1976. (2) Guérin, Daniel: “Estados Unidos 1880-1950″, Centro Editor de América Latina, 1972. (3) Morton y Tate: “Historia del movimiento obrero inglés”, Fundamentos, 1971. (4) Dommanget, Maurice: “Historia del Primero de Mayo”, Americalee, 1956. CONSIGNAS HOY Por la independencia política de los trabajadores frente al gobierno y sus camarillas, y a la oposición patronal. • Por una nueva dirección de los trabajadores contra la burocracia sindical en todas sus vertientes. Apoyando al sindicalismo combativo y antiburocrático y a sus listas • Por paritarias libres, por un salario mínimo de 6.000 pesos, igual al costo de la canasta familiar. • Abajo el tarifazo y los impuestazos a la vivienda y servicios públicos que aplican tanto el gobierno nacional como Macri en la Ciudad de Buenos Aires, y Bonfatti en Santa Fe. • Por la nacionalización sin pago de las empresas privatizadas, la reestatización del sistema ferroviario y la nacionalización del petróleo y el gas bajo control de los trabajadores. • Derogación de la ley antiterrorista; basta de infiltración, espionaje y represión a los que luchan. • No a la criminalización de la protesta. Desprocesamiento de los más de 5.000 luchadores obreros y populares. • Abajo la integración de los sindicatos al Estado y los fraudes y enriquecimiento de la burocracia sindical. Por un Congreso de Bases de la CGT. • Por la expulsión del imperialismo de Asia, Africa y América Latina. Abajo la represión contra los pueblos que se movilizan contra las dictaduras capitalistas. • Apoyo a la clase trabajadora del Estado español, Grecia, Portugal y del resto de los países que luchan contra los ajustes que aplican sus gobiernos; que la crisis la paguen los capitalistas. • Por la unidad mundial de los trabajadores y los pueblos en su lucha.

viernes, 20 de abril de 2012

MEDICOS EXPLOTADOS

SIETE DE CADA DIEZ PEDIATRAS EN LA ARGENTINA TRABAJAN EN MAS DE UN LUGAR
Corriendo de un consultorio a otro
Una encuesta de Unicef y la Sociedad Argentina de Pediatría dio cuenta de las condiciones laborales de los médicos infantiles. Exceso de trabajo, baja remuneración y pocas mujeres en puestos de jerarquía son algunos de los datos detectados.

Excesode trabajo, baja remuneración, falta de oportunidades para actualizarse en la profesión –para quienes ejercen en zonas alejadas– y pocas mujeres en puestos de jerarquía son algunas de las situaciones que viven los pediatras que trabajan en Argentina, según reveló una encuesta nacional a médicos de todo el país, que presentaron ayer Unicef y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). El estudio realizado a más de mil pediatras indicó que “siete de cada diez pediatras trabajan en dos, tres o más lugares (hospitales públicos, clínicas privadas o consultorios) con cargas horarias que promedian las 47 horas semanales, y que en dos de cada diez casos superan la media y alcanzan las 60 horas o más.

“Los resultados de la encuesta son un aporte para contribuir a identificar las características y dificultades que experimentan los pediatras en el ejercicio de su profesión. Las mismas se vinculan directamente con la posibilidad de promoción y protección de la salud de niños, niñas y adolescentes, por cuanto el pediatra es el médico de cabecera en esta época de la vida”, señaló Gustavo Cardigni a Página/12.

El estudio incluye encuestas on line y entrevistas en profundidad realizadas entre julio y agosto de 2011, a 1144 profesionales, sobre una base de 15.461 médicos asociados a la SAP. La investigación sostuvo que “el 55 por ciento de los médicos se desempeña en dos instituciones, el 31 por ciento lo hace en tres; y el 14 por ciento en más de tres”. Asimismo, los profesionales declaran “un promedio de seis horas de descanso diario, un valor que –según estimaron– desciende entre los más jóvenes”.

A la hora de evaluar el perfil laboral y las funciones que desempeñan los pediatras, “las mujeres (78 por ciento) hacen menos consultorio que los hombres (85 por ciento) y realizan más guardias: 52 por ciento en el caso de las mujeres y 41 por ciento en el caso de los hombres”, a la vez que las mujeres perciben “menor salario” que los varones. Las entrevistas también revelaron que frente a las mismas tareas y con la misma formación y experiencia que sus pares varones, “sólo un 18 por ciento de ellas ocupan cargos de conducción y gestión de clínicas y hospitales, mientras que en el caso de los hombres el porcentaje asciende al 25 por ciento”.

“Más de la mitad de los pediatras encuestados dijo que en el último mes experimentó situaciones de maltrato verbal por parte de sus pacientes, el 40 por ciento maltrato psicológico, mientras que el 43 por ciento percibió falta de seguridad en el lugar de trabajo”, indicó la encuesta.

Asimismo, señaló que “un 60 por ciento de las mujeres manifestó haber recibido maltrato verbal, contra un 48 por ciento de los hombres, y un 42 por ciento expresó haber recibido maltrato psicológico, mientras que en los hombres la variable desciende al 36 por ciento”.

En tanto, la falta de incentivo económico y de progreso que los médicos encuentran en los centros de salud alejados conlleva a que la mayoría de los jóvenes que vive en los pueblos del interior del país y viaja a la ciudad a formarse, no regrese una vez que se recibió y continúe su carrera en grandes hospitales, consultorios privados u organismos de investigación urbanos.

Zulma Ortiz, especialista en Salud de Unicef Argentina, señaló que “existen claras evidencias que demuestran cómo las condiciones de trabajo de los profesionales mejoran los indicadores sanitarios”. Añadió que “garantizar el derecho a la salud de todos los chicos sólo es posible si los pediatras cuentan con la capacitación, las herramientas y un salario acorde con sus tareas, sobre todo, en aquellos lugares donde la población suele ser más vulnerable y hay menos infraestructura hospitalaria”.

Además, las estadísticas indican que “el 53 por ciento de los pediatras es sostén de hogar: el porcentaje es más elevado entre los varones, quienes en un 78 por ciento declararon proveer el ingreso principal, que entre las mujeres, que lo hacen en un 42 por ciento”. Si bien “más del 60 por ciento de los profesionales tiene un nombramiento efectivo, tres de cada diez manifestaron estar en una ‘relación de trabajo informal’”.

Consultados sobre la satisfacción profesional en términos generales, en una escala de 1 a 10, donde 10 sería el máximo, los entrevistados tienen un nivel de satisfacción de 6,8. “Los factores marcados con más énfasis en relación con la satisfacción del ejercicio profesional del pediatra son el clima de trabajo en el lugar donde se de-sempeña, el nivel de remuneración y la disponibilidad de insumo y recursos humanos”, explicó Angela Gentile, vicepresidenta de la SAP.

“El 64 por ciento de los pediatras asociados al estudio se muestra satisfecho con su ejercicio profesional, por el placer de dedicarse a lo que les gusta, una respuesta asociada a la vocación”, afirmó Gentile. Además destacó la importancia del pediatra como “médico de cabecera de la familia, a quien recurren padres, abuelos; por eso es fundamental que el profesional tenga espacio para poder dialogar con la familia durante la consulta y anticipar situaciones”.

Informe: Sabrina Améndola.

lunes, 16 de abril de 2012

PEA y consecuencias

Críticas al modelo extractivo
Una resolución del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Agrarias declara “discrepancias con los lineamientos generales del PEA”. Sostiene que tendrá impacto negativo al consolidar el modelo de los agronegocios y la industria extractiva.

Por Darío Aranda, Pagina 12.
El Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) fue presentado el año pasado por el gobierno nacional. Prevé metas productivas para los próximos diez años, entre ellas insta a aumentar un 60 por ciento la producción granaria e incorporar nuevos territorios al modelo de agronegocios. “El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata declara su discrepancia con los lineamientos generales del PEA”, destaca la resolución 048/2012 de la Facultad y advierte: “El Plan Agroalimentario tendrá un profundo y negativo impacto en el complejo sistema productivo de nuestro país, al consolidar el modelo de país agroexportador basado en la agricultura industrial, pools de siembra, agrotóxicos, monocultivos, despoblamiento rural y enormes ciudades insustentables.”

El PEA está plasmado en 160 carillas, repleto de estadísticas, cuadros y gráficos. Fue presentado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en septiembre ultimo en Tecnópolis. Contó con el apoyo de gobernadores y empresas del sector. En la página 15 figuran las 43 “unidades académicas” que “participan en la elaboración” del PEA, entre ellas Agronomía de La Plata –una de las referentes en la formación de profesionales e investigadores de la Argentina rural.

En la resolución, el Consejo Superior de la Facultad identifica al “modelo dominante” en el país como “agro-minero exportador” caracterizado por “una fuerte intervención del capital financiero en la actividad, uso indiscriminado de insumos derivados del petróleo, contaminación, exclusión de pequeños productores y pérdida de biodiversidad”. Afirma que, en el modelo vigente, las ganancias “formidables son para las cada vez más grandes empresas”.

“La agricultura industrial tiene un fuerte impacto negativo sobre el ambiente, por merma de nutrientes en el suelo, reducción de biodiversidad, uso indiscriminado de agroquímicos y la introducción del riego en zonas donde el agua es un recurso escaso. Se genera un modelo de agricultura sin agricultores”, alerta la resolución.

Y precisa respecto al plan oficial que “el PEA lejos está de promover políticas que vislumbren modificaciones a las tendencias actuales del modelo productivo”, Explicita que el Gobierno pretende aumentar la superficie sembrada de 32 millones de hectáreas a 41 millones (27 por ciento más) y, en línea con organizaciones campesinas, cuestiona que “Avanzará la frontera agrícola hacia territorios donde hoy las comunidades campesinas e indígenas están resistiendo desalojos”.

“Todo indica que el modelo antes descripto tenderá a profundizarse”, advierte la Facultad. Precisa que el PEA promueve que la soja transgénica ocupe no menos del 45 por ciento de la superficie a sembrar y que el maíz sea utilizado para producción de agrocombustibles. “Ambas medidas están absolutamente enfrentadas a la defensa de la soberanía y seguridad alimentaria de nuestro pueblo”, asegura la resolución, fechada el 23 de marzo último (la sesión fue el 20 de diciembre), y que, en su parte resolutiva, crea una comisión interclaustro para diseñar un “PEA alternativo”.

Augusto Calandrelli, consejero superior por el claustro estudiantil, explicó que las universidades participaron de debates y realizaron propuestas para la confección del PEA, pero aclaró que “ninguno de los aspectos críticos al modelo” fueron tenidos en cuenta por “la mesa chica del Ministerio de Agricultura” que redactó el documento final. “El PEA no es una síntesis debatida con universidades ni con organizaciones de la agricultura familiar, sino que es una decisión de funcionarios del Gobierno”, explicó.

“La resolución de nuestra Facultad es un primer paso para cuestionar un modelo de producción que mantiene profundas continuidades con el neoliberalismo de los años ’90”, avisó el consejero superior. La Facultad de Agronomía de La Plata, fundada en 1906 y referente entre las casas de estudios, se sumó a las facultades que cuestionan el modelo extractivo. La Universidad Nacional de Córdoba y la de Río Cuarto alertaron, en 2009 y 2010, sobre los efectos ambientales y económicos de la megaminería. La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario denunció, en marzo pasado, al modelo extractivo por sus “consecuencias comprobadas” en el ambiente y en la salud de las poblaciones. Y la Universidad de Buenos Aires también cuestionó la megaminería, el miércoles pasado, en una declaración de apoyo del Consejo Superior (el más alto espacio político de la UBA): apuntó a los efectos ambientales, pero también a la represión y violación de derechos que padecen las poblaciones que rechazan la cuestionada actividad (puntualizó casos de Catamarca y La Rioja).

“En las últimas semanas, han sido vulnerados derechos constitucionales de ciudadanos y ciudadanas de las regiones en conflicto al ser violentamente reprimidos por las fuerzas de seguridad del Estado en los cortes selectivos contra la Minera Alumbrera en las localidades de Belén, Amaicha del Valle y Tinogasta”, denunció la UBA y coincidió con Agronomía de La Plata respecto de los agronegocios: “Este modelo productivo extractivo-exportador está íntimamente asociado con el avance de la frontera agraria a costa del despojo de la tierra a campesinos y el desmonte y deforestación, con la utilización excesiva de agrotóxicos en las fumigaciones”.

viernes, 30 de marzo de 2012

ARGENTINA SIN LEY DE SALUD

Federico Tobar: “Argentina no tiene una ley de salud”
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El experto en políticas de salud señala los puntos flacos del sistema y advierte sobre el estancamiento de nuestros indicadores en relación al resto de la región. Propone la incorporación de la figura del médico de cabecera y explica por qué mayor oferta en consultas “no significa necesariamente mejor salud”.

Las encuestas de opinión indican que el sistema de salud ocupa apenas un 2% entre las preocupaciones de los argentinos. Esta percepción no varía de manera significativa ni por nivel económico, ni por lugar de residencia. Por qué, entonces, pensar en una reforma como plantea Federico Tobar, doctor en Ciencia Política y máster en Administración Pública con especialidad en salud.

Según el experto, lo que hace necesario que comencemos a pensar en modificar la forma en la cual se produce salud “es que los resultados que estamos teniendo en algunos indicadores, como mortalidad infantil y mortalidad materna, están involucionando” y que a nivel general nos encontramos estancados. “Otros países vecinos, como Chile, Uruguay y Brasil, avanzan mucho más rápido que nosotros”, aseguró Tobar, y agregó que, por ejemplo, “Paraguay, con un sistema de salud peor, va en un ritmo de mejora mayor al que tenemos nosotros”. Para colmo, nuestro sistema es mucho más costoso.

-¿Cómo caracterizaría el sistema de salud argentino actual?

-Es muy complejo. Las palabras técnicas que se utilizan son fragmentado y segmentado. Fragmentado porque el cuidado de la salud no es contínuo, no hay un responsable. Por ejemplo, si a vos te duele la cabeza, podés consultar a tu médico, pero también podés ir a la guardia de un hospital, o ver directamente al neurólogo, muchas veces en hospitales de altísima complejidad, donde no deberían atender pacientes ambulatorios.

-¿Y la segmentación?

-Tenemos un sistema de cuidados públicos municipal, otro provincial, y otro nacional. Las obras sociales tampoco son todas iguales: hay sindicales, públicas -como las de algunas provincias-, de las Fuerzas Armadas, la Policía, el Poder Judicial, los jubilados. Y además existen empresas prepagas y también algunas mutuales que dan una cobertura. Esa es la segmentación institucional. ¿Quién es el responsable de tu salud? Todos. Pero cuando todos son responsables, ninguno lo es. Nadie pierde el trabajo porque a vos te atendieron mal.

-O sea, existe un problema de organización.

-Sí, no es que falten medicamentos ni servicios, es un problema de organización que existe porque nadie es el responsable primario, aquel que detecte la enfermedad y luego derive al paciente para tratarla. Ese es el principal eje que debería ser modificado. Luego, el responsable secundario debería ser premiado o castigado en función de si da respuesta al paciente derivado. Esto no es solamente en el sector público, sino en todos los sectores. Se engaña el que cree que tiene un mejor cuidado porque tiene un sistema privado caro. Lo que te dan las prepagas caras o más sofisticadas es mucha oferta para elegir, pero nadie se preocupa de que te estén dando lo correcto.

UN MINISTERIO QUE DIRIJA

-¿Cuál es su propuesta para empezar a organizar el sistema?

-Lo más importante es que tiene que haber alguien que dirija. El sistema de salud es como una orquesta. Alguien puede decir que Argentina no tiene la tecnología que tiene Francia o Estados Unidos, pero tampoco estamos muy rezagados. Un ejemplo: en resonadores magnéticos por habitante estamos bastante por encima de la media de Europa. En el conjunto tenemos equipamiento, instalaciones y recursos humanos calificados, pero hay un problema de mala distribución. Tiene que haber alguien que diga que en la orquesta no se puede tener 40 bombos y ningún piano. Eso es lo que hace un director de orquesta, y en Argentina no lo tenemos.

-¿Quién debería tener esa función rectora?

-La figura debería ser el Ministerio de Salud, pero aquí no controla nada, ni las obras sociales, ni los hospitales, ni los recursos humanos. Esto no es una crítica al Ministerio de Salud actual, porque es algo común a los anteriores. Bajo el pretexto o el engaño de que somos un país federal hicimos un Ministerio desprovisto de funciones claves.

-¿Qué debería hacer ese Ministerio fortalecido?

-Lo primero es un mapa de la salud. Si aquí existe Chagas, o bocio, o leishmaniasis, tiene que haber determinado servicio. No necesito más médicos en La Plata, donde existe uno cada 200 personas. Necesito más médicos en Chos Malal, donde hay uno cada 6000 habitantes.

-¿Cómo se logra que el médico vaya hacia o se quede en determinada zona, y que no se acumulen todos en el área metropolitana de Buenos Aires?

-Hay diferentes mecanismos. Uno más light, con las prioridades definidas desde un mapa, como se hace en Brasil. Marcan dónde hay que incorporar y dónde no. Pero también se puede ser mucho más taxativo como en España, donde se habilitan una cantidad determinada de posiciones por año, sin importar cuánta gente se recibió de médico. Es regulado, porque en salud está estudiado que la oferta genera su propia demanda: si aumenta la cantidad de cardiólogos, no aumentan los infartos, pero sí las consultas cardiológicas. Es la ley de Milton Roemer, un sanitarista norteamericano.

LA DOSIS JUSTA

-Entonces, lo importante es que el sistema esté equilibrado.

-Se necesita alguien que establezca la dosis justa, de recursos humanos, de equipamiento, de instalaciones. Segundo, que todos tengan la misma respuesta, no puede ser que ante una enfermedad cada médico dé una solución diferente. Ese problema sanitario se llama variabilidad de la práctica clínica. Necesitamos asumir como objetivo que dos argentinos, independientemente de donde vivan, sean ricos o pobres, reciban la misma respuesta. Desterrar el mito de que hay una respuesta de primera o de segunda. Lo tercero es poner un programa de trabajo a los servicios, las obras sociales y los hospitales, con un médico de cabecera que sea el responsable primario, y con una red de cuidados por la cual cada hospital no haga lo que se le da la gana sino lo que tiene que hacer.

-La figura del médico de cabecera se está escuchando cada vez más.

-Sí, tiene que haber alguien que sea la puerta de entrada. Esto se usa en Cuba, pero también en Inglaterra, donde todos tienen que estar inscriptos en un centro de atención comunitaria. Se puede cambiar de médico, pero no de centro de salud. Ese centro de salud tiene un área de incumbencia, con una población conocida. En Argentina el centro de salud tiene un área de incumbencia, que se llama área problemática, pero es solamente un mapa, no se sabe cuánta gente vive, ni cuántas embrazadas tienen. En Inglaterra y en Cuba, sí. Los modelos de salud que funcionan bien tienen eso, es decir, un equipo de salud, que puede ser un médico o un equipo, que tiene una responsabilidad sobre una población. Esa es la piedra angular de una reforma, y tiene que ser evaluado.

-¿Cuáles son los escollos para avanzar en eso? ¿Son políticos?

-Si a la gente le preguntás, no quiere tener un médico de cabecera. Quiere poder elegir, especialmente los que cuentan con más recursos. Quieren ir a más consultas, lo que no necesariamente significa más salud. Los prestadores tampoco quieren un sistema cerrado. Nadie quiere que le digan que no puede abrir una clínica, o una farmacia en determinado barrio porque ya hay demasiadas. Tenemos un modelo de funcionamiento muy liberal, que cada vez demanda más recursos y genera menos resultados y más desigualdades. Hay una inercia y una resistencia al cambio muy grandes. Lo más grave es que esta preocupación no ingresa en la agenda política. El mejor ejemplo es que Argentina no tiene una ley de salud. Es el único país del continente que no la tiene.

VICTIMAS DE NUESTROS HABITOS

Los argentinos somos víctimas de nuestros propios malos hábitos
Según un informe del CIPECC, la principal causa de muerte son las enfermedades no transmisibles. Para reflexionar y cambiar

SOMOS UNA INTEGRIDAD. Cuando una parte de la vida se desequilibra, ello repercute en todo el organismo, a veces con consecuencias letales. SALUD.FACILISIMO.COM | Ampliar
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Riesgos que debés evitar
"Somos lo que comemos", decía Hipócrates. Hoy habría que agregarle "y lo que hacemos también". Porque fumar, no hacer actividad física, ingerir comidas con exceso de grasas y vivir con el corazón en la boca nos predisponen a padecer enfermedades. Hasta aquí, todo lo conocido. La novedad es que ahora un informe científico lo comprueba: cada vez más los hábitos y el estilo de vida inciden en los males de los argentinos.

El estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) destaca que en 2009 las dos primeras causas de mortalidad fueron las enfermedades cardiovasculares y los tumores, tanto para varones como para mujeres. Esta tendencia es más significativa a partir de los 45 años. En cambio entre los 5 y 44 años el principal factor de muerte por causa externas son los accidentes y muertes violentas.

Si se hace una distinción entre los sexos, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre varones de 15 a 64 años. Y los tumores ocupan el primer lugar entre las mujeres. Otra diferencia es la proporción por accidentes, sensiblemente mayor en hombres jóvenes. En síntesis, la principal causa de muerte en la Argentina obedece a enfermedades no transmisibles y a causas externas.

Lo que intenta poner en alerta con su estudio Federico Tobar, investigador principal del Cippec, es que las enfermedades no transmisibles se producen a partir de factores de riesgo comunes relacionados con el estilo de vida de los pacientes.

Fuman menos, pero...
Si bien las leyes que prohíben el cigarrillo en los lugares públicos hicieron descender los niveles de consumo de tabaco (2,6% según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada por el Ministerio de Salud de la Nación), el estudio advierte que se hace menos actividad física. Esto fue admitido por el 54,9% de los encuestados en un estudio de 2009. "Estas tendencias son coherentes con el aumento de la obesidad y el sobrepeso, el colesterol elevado, la diabetes y la presión arterial", advirtió Tobar.

La investigación de Cippec también distingue entre grupos de mayores o menores ingresos. En los primeros (comprenden a las ciudades de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego) prevalecen las muertes por enfermedades cardiovasculares, los tumores y los padecimientos respiratorios. "Estas causas explican casi el 80% de las muertes en las provincias más ricas", precisó Sofía Olaviaga, coordinadora del Programa de Salud de Cippec.

En los estratos más pobres también priman las patologías cardiovasculares y tumores, pero también inciden mucho las enfermedades infecciosas y por lesiones.

¿Prevenir o curar?
Según Tobar, el sistema de salud no está preparado para enfrentar el nuevo desafío. "En la Argentina aún prima la mirada focalizada en lo curativo, y los recursos de promoción y prevención se orientan mayormente a la población materno-infantil y a las enfermedades infecciosas. Los recursos son muy reducidos: de los 132.000 millones de pesos que los argentinos destinaron a salud en 2010, sólo $188 millones fueron dirigidos a acciones de promoción y prevención. Esto representa poco más de $15 por habitante al mes.

"Es un error frecuente asumir que la salud mejora construyendo más y mejores hospitales", dijo Tobar. "Ante los nuevos desafíos, no hacen falta más servicios; lo que necesitamos es cambiar la forma en que los argentinos producimos nuestra salud", enfatizó. El trabajo "Retos postergados y nuevos desafíos del sistema de salud argentino", realizado por Tobar, Olaviaga y Romina Solano puede descargarse de la página www.cippec.org.

Prevención gratuita
Además de reducir los factores de riesgo, el control es fundamental para prevenir enfermedades, advierte el jefe de Oncología del Siprosa, Luis Silverman. Todas las mujeres y los hombres deberían aprovechar los programas de prevención gratuita que hay en los hospitales y en los caps.


Para tener en cuenta
- Se redujo levemente la ingesta de frutas y verduras.
- Aumentó el uso de sal en las comidas.
- En 2008 la Argentina registró un índice de años potenciales de vida perdidos de 685,34 años cada 10.000 habitantes.
- Los años potenciales de vida perdidos aumentan conforme suben los niveles de pobreza. Hay relación entre ingresos y acceso a la salud.


De mal en peor
Del 47 al 53% subieron los niveles de sedentarismo en el país según la última encuesta nacional de factores de riesgo.

4% es lo que aumentaron los casos de obesidad en la Argentina.

$15 por persona invierte el sector de salud en prevención, pero paga $167 per cápita por atención de enfermedades (CIPECC).

lunes, 26 de marzo de 2012

FACULTAD DE MEDICINA DE UNR: DENUNCIA MODELO EXTRACTIVO CONTAMINANTE

Un documento anticontaminante
Con el voto unánime de sus veinte consejeros, la Facultad de Medicina de la UNR aprobó una resolución que cuestiona la “producción altamente contaminante”, en la que incluye la minería, la fabricación de pasta celulosa y aceites vegetales.

Por Darío Aranda PAGINA12
“El avance en nuestros territorios de modos de producción altamente contaminantes, como ser la agroindustria transgénica dependiente de tóxicos, la minería a cielo abierto, la fabricación de pasta de celulosa, la producción de aceites vegetales, la extracción de petróleo (...), vulnera los derechos de los ciudadanos a nacer, crecer y desarrollarse en un ambiente saludable.” La denuncia, que bien podría atribuirse a asambleas socio-ambientales o a pueblos originarios, fue realizada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) que, con voto unánime de sus veinte consejeros superiores, aprobó la resolución que cuestiona el modelo extractivo, en especial a la megaminería y al modelo agropecuario. También solicitó al gobierno nacional que “frene las acciones represivas sobre los movimientos sociales” y le pidió que “asuma la responsabilidad de garantizar la plena vigencia de los derechos humanos”.

Aprobada por el Consejo Superior de la facultad pública, el documento enumera como parte de un mismo modelo a las concentraciones urbanas, los agrotóxicos y transgénicos, la minería y pasteras, represas y centrales nucleares, contaminantes químicos, biodiversidad diezmada, destrucción de territorios y “poblaciones en franca diáspora despojadas de los bie-nes comunes”. Afirma que todas estas actividades “deben ser identificadas como problemas del campo de la salud por los responsables de definir políticas públicas”.

“Existen ya pruebas científicas concluyentes acerca de los daños que provocan a la salud de los ecosistemas y por tanto de los humanos, los modelos productivos que se están imponiendo en nuestros países, por lo que resulta ina-ceptable la excusa de los responsables políticos que se escudan en la supuesta debilidad de las mismas en lugar de aplicar el principio precautorio”, asegura la casa de altos estudios.

Fechado el 10 de febrero último, difundido la última semana, apunta de manera directa al Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), que propone aumentar un 60 por ciento la producción granaria para 2020. “Es un aviso de profundización de un modelo extractivo de agua, fósforo y nutrientes de nuestros suelos, así como de incrementos siderales en los volúmenes de agrotóxicos a utilizar y con los que se rociarán a nuestras comunidades”, alerta y rechaza el discurso empresario que promete mayor producción de alimentos para acabar con el hambre.

La Facultad fue en 2011 sede del Congreso Latinoamericano de Salud Socioambiental, donde medio centenar de investigadores aportaron estudios científicos y casos concretos de la afección en la salud en zonas con monocultivo de soja. La resolución fue apoyada por todos los bloques (docentes, estudiantes, no docentes y graduados).

“Producimos conocimiento científico que sea útil a la comunidad y formamos trabajadores de la salud comprometidos con la realidad”, afirmó el consejero por el claustro docente Damián Verzeñassi, y explicó que la Facultad apuesta a “generar conocimientos que hagan cada día más difícil que algunos representantes pretendan burlarse de la inteligencia del pueblo al decir que minería o agrotóxicos no afectan el ambiente y la salud. Hay sobradas pruebas de lo que provocan”.

Con la megaminería en la agenda pública en enero por la pueblada de Famatina y los cortes selectivos en Catamarca, la Facultad de Medicina identifica como posibles fuentes de contaminación a los cráteres en las montañas, las pilas de lixiviación, los escombros removidos y los diques de colas (grandes piletones que hacen de basureros mineros). “La actividad minera que se de-sarrolla a cielo abierto daña severamente el ambiente y en consecuencia a los seres humanos y sus comunidades”, denuncia, en línea con resoluciones similares de la Universidad Nacional de Córdoba (2009) y Río Cuarto (2010).

Toma como caso testigo de la megaminería a Bajo La Alumbrera, ubicada en Catamarca. “Está autorizada a consumir 100 millones de litros de agua por día de la reserva acuífera del Campo del Arenal, alto consumo, casi el doble del consumo de toda Catamarca”, señala y, en base a una causa del fiscal de Tucumán, Antonio Gustavo Gómez, remarca que se ha probado la contaminación con arsénico, cadmio, cobre, mercurio, plomo y selenio.

También denuncia el “espionaje” de empresas mineras (en referencia a la compañía Osisko en Famatina) y, con respecto a la violenta represión del 10 de febrero en Tinogasta (Catamarca), cuestiona que “las fuerzas de seguridad del Estado y grupos parapoliciales y promineros han ejercido acciones de vulneración de los derechos constitucionales de muchos ciudadanos”.

En sus artículos resolutivos, el Consejo Directivo de la Facultad se solidariza con las comunidades afectadas por los modelos de producción extractivistas que “comprometen la salud de los ecosistemas y a los seres humanos”, y convoca a todos sus equipos docentes a ponerse “a disposición de las comunidades afectadas por los modelos de producción contaminantes”.

miércoles, 11 de enero de 2012

Opinion sobre lo que viene.

Sintonía fina y trazos gruesos

El nuevo período gubernamental comenzó, en materia política, caracterizado por la ausencia de una oposición efectiva y por la concentración del poder político en la figura presidencial. Sin embargo, emergió también en medio de tensiones político-económicas y de preocupaciones sociales. Los resultados electorales han dado un triunfo arrasador del Frente para la Victoria, no sólo por la magnitud de los votos alcanzados, sino también porque, en lo inmediato, no aparece una segunda fuerza con posibilidades de ser una oposición efectiva. La derecha política ha quedado con un grado de debilidad y dispersión que habría que rastrear en la historia para encontrar un momento similar. La embrionaria centroizquierda, por el momento, no es más que un proyecto aún difuso, que tendrá que resolver diferencias internas antes de proyectarse con algunas posibilidades. La izquierda anticapitalista, expresada en los partidos o en los movimientos sociales, tiene expresiones en los conflictos pero por ahora no pesa en el escenario político general.

Tamaño triunfo dio por cerrada la crisis abierta en el 2008, mientras que las distintas fracciones del capital se han reposicionado. Hay ahora una nueva relación de fuerzas políticas y el gobierno está en el centro de ellas, aunque, luego de la Ley Antiterrorista y las declaraciones antiobreras, el sesgo a derecha es más que preocupante. Apoyado en la mayoría parlamentaria, el gobierno nacional emprendió una fuerte ofensiva, tendiente a aprobar rápidamente diversos proyectos de leyes que, en general, le permiten un mayor manejo de la situación financiera. La transición de un gobierno a otro, en realidad, de la formalidad del mismo gobierno, estuvo tensionada por la fuga de divisas, las crecientes dificultades en la cuenta corriente y la quita de subsidios.

No obstante, los que han galvanizado la situación política han sido, por un lado, el discurso de la Presidenta en la 17ª Conferencia de la UIA y en la asunción de su nuevo mandato, y la pensada y estructurada, tal vez como nunca antes, réplica del Secretario General de la CGT, Hugo Moyano, en el acto de Huracán. Y, por el otro, la sanción de la Ley Antiterrorista, una aberración jurídica impuesta por el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), que habilita la represión social y es una abdicación de soberanía frente al Departamento de Estado de Estados Unidos, que la exige a los “países amigos”.

Lo que impulsó ambas intervenciones presidenciales ha sido el pasaje de la nunca explicitada “profundización del modelo” a la “sintonía fina”. Para una retórica presidencial nada vacía no se trata de un mero cambio semántico. Tendrá consecuencias y es claro que en esta decisión pesa la crisis mundial, cuyo epicentro es ahora Europa, pero de la que ningún país está blindado. El ajuste de costos pedido a los empresarios forma parte de esa nueva sintonía, que busca recuperar niveles de competitividad sin retocar demasiado el tipo de cambio. Necesita también un acuerdo de precios y salarios –tope a las paritarias incluido– que no supere el 18-20 por ciento, y avanzar en la sustitución de importaciones. El pedido de mayores inversiones, que amplíen la capacidad productiva, completa el ideario neo-desarrollista. Las descalificaciones y las amenazas de condicionar el derecho de huelga constituyen una ofensiva sobre los trabajadores y sus sindicatos, independientemente de quienes los dirijan. No es la primera vez, pero ésta sonó demasiado en consonancia con la sintonía fina reclamada por los empresarios.

La réplica de la CGT, más allá de los contenidos políticos al interior del PJ, se centró en levantar un verdadero pliego de reivindicaciones obreras. La legitimidad de estos reclamos es innegable y fue coronada con una defensa del derecho de huelga. Estas no son “extorsivas ni chantajean”, de lo que se trata es de que “la crisis no la paguen los trabajadores... que la paguen los empresarios, los banqueros y los grupos de poder”. Este conflicto, que, como tantas otras veces, se da al interior del peronismo, expresa deformadamente la contradicción entre los irreconciliables intereses del capital y el trabajo. Y más allá de que logren encauzarlo, esto será sólo momentáneo; reaparecerá una y otra vez. Los procesos de acumulación y reproducción de capitales suelen encontrar barreras que traban su desarrollo. En esta línea se inscribe la política de la sintonía fina, a la que pueden sumarse una nueva Ley de Entidades Financieras, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y hasta la Ley de Inversiones Extranjeras. Pueden superase las barreras pero no los límites, que, en todo país con un desarrollo dependiente y deformado de sus fuerzas productivas, condicionan la acumulación del capital y el desarrollo. Estos límites se expresan en la presión imperialista y sus intereses confluentes con la gran burguesía local, mientras que la globalización hace imposible una vuelta atrás del sistema, a los dorados años del período 1945-1975, que dieron origen al desarrollismo y sus variantes.

El neodesarrollismo actual nació de las entrañas del neoliberalismo y encuentra allí sus propios límites. Superarlos implica avanzar en trazos gruesos, afectar en distinto grado los intereses del bloque de clases dominante. Esto requiere de decisiones en el marco de la economía política. Se trata de la intervención del Estado impulsada y condicionada por un fuerte protagonismo social, sea en el comercio exterior; en el sistema bancario; en la recuperación de la renta petrolera y del sistema ferroviario; en la reorganización de la producción agraria; en el control de la estructura de costos de las formadoras de precios; en la reducción de la jornada laboral; en la reforma tributaria.

Nada de esto puede esperarse del bloque de clases dominantes. Sus intereses no pasan por el desarrollo nacional con inclusión social, sino por la maximización de las ganancias.
El fuerte crecimiento económico de los últimos ocho años ha repuesto la centralidad del trabajo y es desde allí que los trabajadores y los sectores populares pueden darle forma programática e impulsar medidas como las señaladas. Hay antecedentes en nuestra historia, claro que no se trata de replicarlos como letra muerta, sino de recuperarlos en clave actual. La crisis mundial y los propios límites del modelo obligarán en algún momento a poner en discusión esos trazos gruesos.

Por Eduardo Lucita. Economista.
cash- Página 12.
Domingo, 8 de enero de 2012

martes, 10 de enero de 2012

MEDICAMENTOS de ALTO COSTO

Los medicamentos no son un tema exclusivo de profesionales de la medicina, laboratorios y pacientes, sino que también debería ser abordado con mayor énfasis desde la economía política. Al ser un bien vinculado con la vida y la muerte, los participantes que manejan ese “mercado” tienen la ventaja de cierta pasividad de los “beneficiarios”, entendible resignación que sólo puede ser compensada con una intervención decidida del Estado.

El sistema de salud tiene la suficiente complejidad por la cantidad de protagonistas, intereses en juego y áreas académicas involucradas que requiere de un abordaje global para definir un objetivo de acceso y cobertura de calidad universal, para luego avanzar en campos específicos de acción para empezar a transformarlo. Uno de ellos es el de los medicamentos, sus precios y alcance a la población, y específicamente los de alto costo, que están absorbiendo una porción creciente del presupuesto de salud. La mayoría de los países desarrollados y varios de la región, entre los que se destacan Brasil y Uruguay, se han ocupado de regular ese segmento. Argentina está bastante atrasada en esa tarea pese a que esos medicamentos ya representan alrededor del 10 por ciento del total del gasto en salud por su costo elevado, según detalla un reciente informe del Instituto de Estudios sobre Política de Salud, de la Asociación Agentes de Propaganda Médica, afiliada a la CTA.

Los denominados Medicamentos de Alto Costo (MAC) son los destinados a un conjunto limitado de enfermedades que registran baja prevalencia, pero demandan un monto creciente de recursos. Por esa baja prevalencia y su costo altísimo también se las conoce como “enfermedades catastróficas”. Se las llama así porque su aparición empobrece a quienes las padecen. En 2010, por ejemplo, el 62 por ciento de las familias norteamericanas que quebraron y entraron en la pobreza lo hicieron por causa de esas enfermedades.

El principal factor que explica los precios elevados de los MAC es que son productos monopólicos, que tienen un único oferente y mediante la barrera de las patentes impiden el ingreso de competidores al mercado. Tampoco son vendidos en farmacias minoristas ni figuran en las listas de precios, por eso se los define como “medicamentos ocultos”. Estos registran los mayores precios y muy baja sustitución, lo que origina que la demanda permanezca cautiva y la elasticidad del precio sea virtualmente nula. En ese informe se destaca que la mayoría son productos biotecnológicos y su facturación aumenta en todo el mundo a un escala que duplica el crecimiento anual del mercado farmacéutico en su conjunto. Las ventas globales de este segmento se incrementan a un ritmo anual de 12,5 por ciento desde hace un lustro, contra el 6,4 por ciento de crecimiento del mercado global. Por ejemplo, en 2007 existían 134 productos biotecnológicos y monopólicos con ventas superiores a 75 mil millones de dólares en el mundo. Al tope se ubicaban 22 marcas comerciales “innovadoras” con ventas superiores a los 1000 millones de dólares cada una.

Uno de los más prestigiosos académicos en economía de la salud de Argentina y Latinoamérica, director del Centro de Estudios en Gestión y Economía de la Salud de la Facultad de Ciencias Económicas, Federico Tobar, explica que ese gasto crece en todo el mundo, pero en Argentina a un ritmo mayor. Detalla que se duplicó entre 2003 y el 2007 por tres motivos:

1 Los productos se venden en Argentina a precios muy superiores a los internacionales.
2 No hay competencia. Son medicamentos con un solo fabricante y no se venden en farmacias sino a través de unas pocas droguerías.
3 Se usan en enfermedades crónico-degenerativas de creciente prevalencia en la población.

“Estas condiciones convierten a los medicamentos de alto costo en un botín ideal para atraer mafias. Así, quienes padecen enfermedades caras deben también soportar el castigo de los oportunistas que lucran con ello”, sentenció Tobar en el documento “Acceso universal a medicamentos de alto costo y el fin de las mafias”. Señala que a esas características de los MAC “se suma la organización extremadamente fragmentada y segmentada de nuestro sistema de salud. Ambos factores configuran una combinación explosiva: pocos vendedores, pocos controles y altos precios”. Precisa que en los últimos años el gasto en esos medicamentos registró en el país un incremento promedio del 60 por ciento anual, muy por encima del gasto en salud en su conjunto e incluso del gasto en el total de medicamentos.

En otra investigación, Tobar realiza una comparación internacional del precio de los MAC en Argentina respecto de Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, además de España e Inglaterra. Relevó una canasta de productos de significativa relevancia para idénticas marcas y presentaciones comerciales: son medicamentos de alto costo que generan el mayor gasto en el país e involucran 18 marcas comerciales, y la gran mayoría de ellas se venden en otros países. En todos los casos la información es a precios finales y en dólares. En esa cesta se incluyeron medicamentos oncológicos, para la esclerosis múltiple, leucemia mieloide crónica y aguda, entre otros. La conclusión es que en casi todas las marcas los precios en Argentina son superiores a los vigentes en esos países seleccionados. En Chile, Uruguay, España e Inglaterra todos los que integran esa canasta de medicamentos de alto costo resultan sensiblemente más baratos que en Argentina. En Paraguay, donde sólo se comercializan 8 de las 18 marcas, la mitad de ellos presenta precios levemente inferiores a los vigentes en Argentina. En Brasil hay otros cuatro medicamentos que presentan precios superiores. Por ejemplo, el producto de marca comercial Sutent (oncológico) cuesta en Inglaterra un 60 por ciento más barato, el Gilenya (esclerosis múltiple) en Chile tiene un precio 32 por ciento más bajo, y el Tarceva (oncológico) en España registra un precio 44 por ciento más barato. Adquirir un envase de cada uno de los medicamentos que integran la canasta global relevada cuesta en Argentina 448.962 pesos. Si se pudieran comprar al menor precio anotado en esos otros países, el costo total sería 161.855 pesos, un 64 por ciento menos.

Tobar recomienda implantar un seguro universal “que garantice a todos los argentinos los cuidados adecuados frente a las enfermedades catastróficas, incluyendo la provisión gratuita de medicamentos”. Para ello propone que debería haber un solo comprador (el Estado) “muy bien vigilado, que obtendría precios de hasta un 80 por ciento más baratos a través de licitaciones internacionales”. Define que las enfermedades deberían ser tratadas según protocolos a los cuales médicos e instituciones de la salud (prepagas, obras sociales sindicales, PAMI, hospitales públicos) deberían ajustarse. Afirma que los recursos con que hoy opera la Administración de Programas Especiales (APE) son suficientes, que se podrían complementar con un pago mensual capitado de las prepagas que, al delegar en el Seguro Nacional de Enfermedades Catastróficas esa cobertura, resultarían aliviados en sus gastos. Por ejemplo, el Fondo Nacional de Recursos del Uruguay, que ya implementó ese sistema, cobra una mensualidad de dos dólares por cada afiliado a los seguros privados.

Otros países también encararon este tema con una fuerte intervención pública. Brasil definió que esos medicamentos serían adquiridos en forma centralizada por el Estado, captando así economías de escala en la compra. En Inglaterra existe una regulación de precios que, de aplicarse en Argentina, sería calificada de un ataque a la inversión privada, pues el Estado británico les impone a los laboratorios un tope en la rentabilidad por los nuevos medicamentos, calculado sobre el capital invertido en I+D. La mayoría de los países europeos, Australia y Canadá han incorporado en forma progresiva diversas medidas de racionalización y contención del gasto farmacéutico.

Tobar propone “acabar con las mafias de los medicamentos y al mismo tiempo avanzar hacia un modelo más justo de salud”, conquistando el acceso universal e igualitario a la cobertura de las enfermedades de menos prevalencia y mayor costo. Afirma que no es una cuestión de fondos, de conocimientos ni de tecnología, sino que “se requiere voluntad política”. Se sabe que el sistema de salud en Argentina es complejo y complicado cuando se plantea la misión de mejorarlo, pero por algún lado se empieza. Los MAC pueden ser uno de ellos.

Por Alfredo Zaiat
Fuente: Página/12
07/01/12

domingo, 1 de enero de 2012

UN FONDO NACIONAL DE ALTA COMPLEJIDAD.Propuesta circulando

Dicen que dicen...
UN FONDO NACIONAL DE ALTA COMPLEJIDAD
Ojala sea bueno. Y no sea insuficiente.
http://nacionysalud.com/node/2610

Según un diario no demasiado opositor al Gobierno, “Luciano De Cesari, ya ha terminado de redactar el proyecto por el que las prestaciones de alta complejidad quedarán directamente a cargo de un nuevo ente público", “El gobierno decidirá si la impulsa y cuándo".

La noticia solo podría ser buena. Aunque también insuficiente.

En todos los foros, y de todas las maneras posibles hemos bregado por la creación de “un fondo nacional universal de alta complejidad y alto costo solventado por las entidades de medicina prepaga, el sector publico, y las OOSS, ajustado por gasto, sin subsidios cruzados entre sectores, que intervenga de manera transversal en el sistema y que brinde las prestaciones de alto costo y alta complejidad a todos los connacionales.”

No hace mucho publicamos opiniones concordantes del Dr. Aldo Neri , y del Dr. Federico Tobar, ambos reconocidos sanitaristas y funcionarios de salud de alto rango en sucesivos gobiernos democráticos. El Plan Federal de Salud de 2007 y del 2010-16 propugnan el desarrollo de un Seguro Nacional de Enfermedades Catastróficas. En las propuestas de Acuerdos del Bicentenario también lo promovimos (Instituto Nación y Salud) junto a otras 9 medidas básicas para comenzar a trabajar en un sistema de salud más equitativo y accesible para la población.

La noticia -como decimos- sólo podría ser buena.

a) Pero podría ser insuficiente, porque algunos comentarios aseguran que el Fondo en estudio estaría restringido exclusivamente a las OOSSociales, cuando el subsector público y las prepagas necesitan indefectiblemente de este mecanismo. Cada sector ha de pagar sus gastos -claro- y no debe haber subsidios cruzados entre subsectores, pero debe ser universal. Para las OOSS será mas efectivo y eficiente que el mecanismo actual de prestaciones, en cualquier caso, ....

b) Pero es imprescindible que sea universal si quiere mantener el sector privado y ONG/OSC como actores en el sector salud, y corregir los problemas que introdujo la regulación de prepagas y que -en pòcos días más- dejará mas de 50 entidades fuera del mercado.

c) Porque existe la posibilidad y la tentación de hacerlo nuevamente como un mecanismo de reintegro -como lo es actualmente la APE - cuando lo que la población y los financiadores de los subsectores necesitan es un ente transversal PRESTADOR, que directamente “se haga cargo” del paciente cuando entre en este nivel de prestación y audite, regule, normatice, financie, contrate y pague las prácticas de alto costo ”devolviendo” el paciente al subsector cuando el problema de salud deje de ser de alta complejidad o alto costo.


La Red Argentina de Salud y la Confederación Médica de la R.A. cuentan con una experiencia de gerenciamiento y un cuerpo normativo que lleva más de 20 años en la gestión solidaria de un Fondo de Prestaciones de Alto Costo y Alta complejidad, a entera satisfacción de los financiadores adheridos, sin fines de lucro, sin subsidios cruzados y con absoluta transparencia. Seguramente que esa experiencia y el conocimiento acumulado, están a disposición de quien lo requiera.

Ojala entonces que se concrete el Fondo de Enfermedades Catastróficas. Y que sea nacional, universal y equitativo. Y que no funcione por reintegros...


Dr. Enrique De Michele (elmedicoauditor@hotmail.com)
Director
El Médico Auditor
Nación y Salud
Instituto Nación y Salud: ISUNYS

20/12/11