A Suecia se le acabó la basura para reciclar y ahora la importa de Noruega
En Suecia, la basura es un recurso que se transforma en energía. El 96% de los desperdicios se recicla o se deriva a las plantas de incineración. Gracias a esto, un cuarto de millón de hogares se abastece de electricidad y el 20% goza de calefacción. Sus rellenos sanitarios reciben un escaso 4% de todo lo que los suecos desechan. De acuerdo con Avfall Sverige, la institución sueca encargada de gestionar los residuos,el éxito del sistema de reciclaje ciudadano está presentando una desventaja: escasea la basura para producir aun más energía. Por eso, la solución ha sido importarla desde Noruega mediante un convenio por el que ambos países se benefician.
A Noruega le resulta más rentable pagarle a Suecia para que se lleve 800.000 toneladas de residuos que procesarlos en el propio país. Y a Suecia le cae como anillo al dedo recibir el desecho para continuar generando más energía para sus habitantes.
Suecia se anticipó a otros países en la transformación de basura en energía, pues inició en la década del 70 la expansión de las plantas de incineración. Una década más tarde fueron pioneros también en la reducción de emisiones, producto de esta incineración. Actualmente, han logrado reducir entre el 90% y 99% de las emisiones, mediante técnicas especiales que benefician el medio ambiente. Y todo gracias al reciclaje.
Conciencia ciudadana
Pero esta maravilla no es gratuita. Los suecos carecen de pereza si de reciclar se trata. Las campañas que décadas atrás inició el gobierno dieron buenos resultados, y hoy hogares y vecindarios mantienen la cultura de separar sus desperdicios como un hábito, o más aun, como un acto reflejo.
No es extraño que el área de los edificios donde los vecinos depositan su basura esté dotada de varios contenedores. Ellos no se limitan a tres categorías, sino que tienen varios recipientes más hasta donde van a parar los desperdicios que cada familia previamente separó.
En las casas separan orgánicos, metales, pilas, vidrios de color, vidrios transparentes, plástico duro, plástico blando, cartón y Tetra Pak, papeles, periódicos y revistas.
Y aunque ese hábito se observa en todo el país, el caso de la ciudad de Borås, con 64 mil habitantes es notable. Sus autoridades empezaron a tomar en serio la gestión de residuos en 1995, y ahora comprueban el beneficio de ese plan.
La mayoría de hogares y establecimientos comerciales; así como la flota de 60 buses de transporte público se abastecen de la energía generada por el aprovechamiento de residuos que llega al 99% en esa ciudad. Además, los habitantes de Borås pagan 50% menos de cuenta de luz y 20% menos en el boleto de transporte público.
En cuanto al reciclaje de desperdicios electrónicos y eléctricos, Suecia también es líder.
Cada ciudadano sueco recicla 16 kilos de este material al año; desde refrigeradoras, televisores, cámaras, computadoras, etc. El destino de ese material es la manufactura de nuevos productos.
Este sistema se llama Elretur y se realiza en colaboración con los municipios, quienes han dispuesto cerca de 1.000 puntos de colecta en todo el país.
Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en todo el mundo se de-sechan 40 millones de toneladas de chatarra electrónica anualmente. Muchos de estos productos fueron manufacturados con metales como el oro, la plata o el platino y su recuperación podría generar un buen retorno económico.
El Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP) calcula que en China se deja de aprovechar 4 toneladas de oro y 28 toneladas de plata cada año.
El basural máis grande du mundo
Visto desde Google Earth se presenta como una enorme mancha marrón entre el predominante verdor de Río de Janeiro. En tierra firme, se trata del recientemente clausurado Gramacho, el relleno sanitario más grande del mundo, cuya superficie equivale a la de 130 campos de futbol juntos.
La prefectura del estado de Río de Janeiro logró finalmente en junio de este año la clausura del basurero que comenzó a operar hace 34 años. No fue una tarea fácil. Este verdadero gran foco infeccioso, ubicado irónicamente frente a la icónica Bahía de Guanabara era la fuente de trabajo de 6.000 personas dedicadas al reciclaje en las peores condiciones de salubridad.
Las montañas de basura que alcanzan los 50 metros, similar a la altura de un edificio de 16 pisos, fueron el resultado del depósito en las últimas tres décadas de casi el 80% de la basura de la Ciudad Maravillosa, unas 8.000 toneladas por día.
Con el cierre de Gramacho, un programa de reinserción social ha indemnizado a los recicladores con cerca de US$7.000 y reciben clases de distintos oficios para su subsistencia. En cuanto a la basura, su destino final es ahora la Central de Tratamiento de Residuos (CTR).
Las autoridades esperan lograr la recuperación del área en unos 15 años, pero el futuro de Gramacho será la generación de energía. Se construirá una planta de biomasa para transformar el metano propio de la descomposición de los desperdicios de este relleno en gas.
Salud laboral: "Detrás de la muerte hay un negocio que hay que terminar"
Lucía Maina PUNTAL - ACTA
El diputado nacional por el bloque Unidad Popular (UP) Víctor De Gennaro presentará al Congreso un anteproyecto de ley que plantea un nuevo sistema de salud laboral y busca eliminar las ART. En diálogo con PUNTAL, afirmó la necesidad de modificar la actual normativa de Riesgos del Trabajo, que representa "un negocio financiero" en detrimento de la salud de los trabajadores, y señaló que cada día mueren 20 personas por accidentes o enfermedades vinculadas al medio ambiente laboral.
Está impulsando un anteproyecto de ley de Prevención de Riesgos y Reparación de Daños Laborales. El mismo fue elaborado por la CTA y será presentado a fines de agosto en el Congreso Nacional luego de una movilización.En ese marco,cuestionó duramente la Ley de Riesgos de Trabajo vigente en la actualidad y denunció que las ART (Aseguradoras de Riesgos del Trabajo) facturan cada año 12.700 millones de pesos, lo que las ubica entre las 200 empresas con mayores ganancias del país.
"Varias son las consecuencias de este sistema perverso, lo primero y principal es que se cambia rentabilidad por muerte", apuntó el vicepresidente de la comisión de Legislación del Trabajo. Y detalló que las malas condiciones laborales en el país producen "más de 7 mil muertes por año y 20 por día, 4 por accidentes directos y 16 por enfermedades cardiovasculares, contagiosos, tumorales, una realidad que muestra que detrás de la muerte hay un negocio que hay que terminar".
A estas cifras, se suma la existencia de 680 mil accidentes por año en ámbitos laborales, según datos brindados por la CTA a nivel nacional.
Además, De Gennaro denunció que "el gobierno es socio de esta realidad", ya que hasta ahora no presentó una alternativa pese a que la Corte Suprema de Justicia declaró hace tiempo la inconstitucionalidad de varios artículos de la ley 24.557 sancionada en 1995.
Entre otros aspectos, el anteproyecto propone priorizar la prevención y remplazar las ART por una entidad pública sin fines de lucro en la que estén representados los trabajadores.
8 millones sin cobertura
Son múltiples las críticas que desde la CTA enumeran en relación a la actual Ley de Riesgos del Trabajo, a la que califican como "uno de los últimos vestigios del neoliberalismo en Argentina".
Una de las principales problemáticas que señalan es que la normativa deja sin cobertura a los trabajadores informales, quienes representan la mitad de la fuerza productiva del país.
"Hoy las empresas aseguradoras cubren nada más que al 51% de los trabajadores: hay más de 8 millones de trabajadores que no tienen cobertura", advirtió al respecto De Gennaro.
La situación se agrava si se tiene en cuenta que las condiciones laborales empeoran en el trabajo precarizado. En este sentido, las estadísticas demuestran que el porcentaje de muertes y accidentes aumentan en el sector informal.
"Hoy no sólo tenemos el problema de los bajos salarios sino las condiciones laborales, que son cada vez peores", expresó el legislador nacional y destacó que los trabajadores formales también se ven afectados por esta situación.
Al respecto, señaló las dificultades que enfrentan quienes sí se encuentran incluidos en el sistema de las ART: "Los que tienen cobertura, cuando padecen algún inconveniente, tienen que andar deambulando, a veces no tienen dónde atenderse, a veces el hospital público, la clínica o la obra social de un sindicato tienen que replicar a las aseguradoras para que les paguen y así empiezan los juicios", precisó el diputado nacional.
En el mismo sentido, el secretario general de la CTA en Río Cuarto, Federico Giuliani, remarcó que los trabajadores formales encuentran diversos obstáculos para recibir asistencia ante accidentes y enfermedades ocasionadas por el ámbito laboral.
Si la lesión que te produce el accidente te incapacita, las ART se lavan las manos porque la ley actual no contempla la posibilidad del resarcimiento civil", subrayó Giuliani.
Y ejemplificó: "Hoy el 55% de los trabajadores que desarrollan actividades en la minería o en la construcción terminan con discapacidad al jubilarse, de nada de eso se hace cargo la ART".
Un sistema solidario y preventivo
Según indicaron sus impulsores, el anteproyecto -denominado Ley de Prevención de los Riesgos Laborales y Reparación de Daños e Incapacidades Derivados de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Laborales- fue realizado en base a un trabajo de investigación y sistematización que la CTA viene desarrollando en los últimos años a nivel nacional.
El proyecto establece la creación de un Banco de Seguros de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Laborales que gestione y controle las prestaciones con el dinero que hoy reciben las ART.
De Gennaro indicó que se trataría de "una entidad financiera nacional que sea pública, no que sea manejada por el Gobierno porque ya hemos aprendido que usa las cajas para prestárselas a grandes grupos económicos". Y agregó que la administración de dicho banco contaría con la representación directa de los trabajadores, a través de la elección de delegados de prevención en cada empresa.
Además, el ex secretario general de CTA remarcó que la propuesta se centra en un sistema solidario, por lo que tanto los trabajadores formales como informales "estarían contemplados en la ley en forma directa: ésa sería la gran diferencia, ayudaría a que cualquier trabajador sea atendido y el banco financiero se haría cargo de esa atención".
El debate a nivel nacional
"Si no hay movilización afuera no hay debate adentro porque los negocios son muy fuertes y los negocios sólo se enfrentan con la movilización popular", sostuvo al respecto luego de brindar una conferencia en la ciudad de Córdoba días atrás.
"En Río Cuarto, 4 de cada 10 trabajadores quedan fuera del sistema de seguridad social"
En este sentido, Giuliani destacó que las cifras difundidas a nivel nacional, que señalan la existencia de 20 muertes por día, se basan fundamentalmente en el trabajo formal, ya que es difícil realizar estadísticas sobre el empleo no registrado. En ese marco, estimó que tanto en el país como en la ciudad, la cantidad de accidentes y enfermedades relacionadas al ambiente laboral son aún mayores.
En ese marco, Giuliani sostuvo: "Río Cuarto no está exento de lo que pasa en el país: el trabajo en negro, la precarización, la desocupación y la falta de posibilidad de que las ART cubran tus riesgos laborales en el cotidiano ha sido un combo peligroso, difícil y donde nos encontramos muchas veces limitados a la hora de accionar porque el Estado, que es quien debería controlar esto, se lava las manos".
El gremialista afirmó que los obreros de la construcción serían uno de los sectores más expuestos a riesgos laborales, pero subrayó que "mas allá de que hay algunas actividades que tienen más riesgos que otras, ninguna de las actividades laborales que se desarrollan en la Argentina está exenta de tener riesgos concretos".
Por último, desde la CTA sostuvieron que esta problemática no sólo incluye accidentes sino también enfermedades cardiovasculares, cancerígenas e incluso psicosociales, que muchas veces no son visibles pero que tienen una relación directa con el ambiente laboral y un fuerte impacto en la vida de los trabajadores.
Escepticismo ante la nueva normativa anunciada por el gobierno
El gobierno también anunció una nueva normativa para reemplazar la actual ley de Riesgos del Trabajo, pero desde la UP expresaron escepticismo ante esta posibilidad.
En los últimos días, el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, afirmó que ya se estarían terminando los últimos detalles del nuevo proyecto de ley. Según reveló El Cronista, las principales novedades de la iniciativa incluyen la actualización bianual de las indemnizaciones para evitar que se vean afectadas por la inflación, la creación de comités controladores compartidos entre empresarios y trabajadores y el agregado de una indemnización adicional del 20% al monto que correspondiese cobrar, para intentar evitar lo que se conoce como "doble vía" judicial.
Este mecanismo se originó a partir de dos fallos de la Corte Suprema, que tuvieron lugar en el 2004, a través de los cuales se consideró inconstitucional el tope a las indemnizaciones por accidentes de trabajo. Así, la Justicia habilitó a los empleados a cobrar la compensación establecida por ley, sin por ello impedir que luego recurrieran a los tribunales para lograr un monto mayor.
Pese a los anuncios, De Gennaro manifestó: "El señor Tomada cada tres o cuatro meses dice que va presentar un proyecto de ley, pero hace años que no presentan un proyecto porque están de acuerdo con las ART".
¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo? La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.
El punto central del libro La Mente Dividida del Dr. John Sarno coincide con el de esta interesante reflexión del Dr. Torres UCV y experto en Psico-neuro-inmunolinguistica PNIL de Venezuela.
El Dr Sarno dice: LA PENA QUE NO SALE EN LÁGRIMAS HACE LLORAR OTROS ÓRGANOS
El Dr. Torres dice: EL CUERPO GRITA... LO QUE LA BOCA CALLA.
“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". -Bach.
Algunas veces... el resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer mata cuando no perdonas y/o te cansas de "vivir".
¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?
La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.
Me parece bonito compartir este mensaje:
El camino a la felicidad no es recto, existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y te ayudará en este camino el tener:
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS, CREADOR o como lo quieras llamar.
“Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en Sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas.
Con el divorcio decían que era el fin de la fila de la discriminación; y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales.
Con el aborto legal no habrá mas ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mí país -dijo Favaloro antes de morir-, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza.
*René Gerónimo Favaloro (La Plata, Argentina, 12 de julio de 1923/Buenos Aires,29 de julio 2000) fue un prestigioso médico cirujano torácico argentino, reconocido mundialmente por ser quien realizó el primer bypass cardiaco en el mundo. Su autobiografía denominada Recuerdos de un médico rural tiene varias ediciones, la primera de ellas editada en el año 1980.
Uranio empobrecido que mata.
Un sargento ha decidido dedicar los pocos meses de vida que le quedan a denunciar las condiciones de más de 2000 militares italianos enfermos después de haber estado en Kosovo y otros lugares y ahora casi abandonados por el Estado.
Por Elena Llorente
Desde Roma pagina12
Después de una dolorosa polémica en torno de si el Estado debía recortar o no los fondos para el tratamiento de los militares que, enviados en misiones al exterior, fueron víctimas del uranio empobrecido, un miembro del Regimiento San Marco de la marina militar italiana, a quien le quedan pocos meses de vida, denuncia a Italia y a Estados Unidos por el uso en el armamento de ese material que provocó su enfermedad y la de sus compañeros.
La polémica se había desatado cuando en la llamada “spending review”, es decir la revisión de los gastos del Estado anunciada por el gobierno de Mario Monti, aparecía reducido a la mitad (de 21 a 11 millones de euros para 2012) el dinero destinado al Fondo para las Víctimas del Uranio Empobrecido. Pero ante las protestas de los familiares y de grupos ecologistas, el gobierno dejó sin efecto la medida.
La denuncia contra Italia y Estados Unidos del sargento del Regimiento San Marco, Salvo Cannizzo, fue publicada por el diario italiano Il Fatto Quotidiano, uno de los pocos en Italia que no cuentan con alguna financiación oficial y que se destaca por no tener pelos en la lengua. Cannizzo tiene 36 años y un tumor al cerebro. Asegura que se enfermó en Djakoviza, durante la guerra de Kosovo y donde Italia envió soldados en misión de paz, por decisión de Naciones Unidas. Ha decidido dedicar los pocos meses de vida que le quedan a denunciar las condiciones de más de 2000 militares enfermos después de haber estado en Kosovo y otros lugares y ahora prácticamente abandonados por el Estado, que no les reconoce (económicamente) los riesgos que corrieron.
“Los norteamericanos diseminaron bombas de uranio, sin estallar, por todo Kosovo. Sabían perfectamente los riesgos que suponía el uranio, dejándonos a nosotros, los italianos, en las zonas de alto riesgo. He visto en Djakoviza a soldados estadounidenses que manejaban simples cajones con municiones con uniformes como de astronautas”, contó Cannizzo a Il Fatto Quotidiano. Eran nueve militares en el grupo de Cannizzo, cinco de los cuales se enfermaron de cáncer. “Uno de mis hermanos del batallón murió hace poco y dentro de tres meses me tocará a mí. Y después a otro, hasta que nos moriremos todos y el Estado habrá ahorrado millones.” Sobre el sentido de la guerra en Kosovo agregó: “Una guerra injusta, nacida sólo porque los norteamericanos debían hacer una guerra”. Contó además que “los italianos estaban solos en Djakoviza porque los norteamericanos, que la bombardeaban sistemáticamente, residían en otra ciudad cercana. A menudo las bombas no estallaban porque no tenían los detonadores. Y esta acción tenía una finalidad: que los norteamericanos pudieran renovar su armamento. Las bombas tienen, en efecto, una fecha de vencimiento, después de lo cual hay que eliminarlas con procesos que cuestan fortunas. Tirándolas, aún sin detonadores, se evitaban ese proceso. Perjudicaban a todos los que andaban cerca, militares y habitantes, pero servía para que pudieran comprar nuevo armamento, alimentando así el negocio de las armas a nivel internacional”, explicó. Dijo estar convencido de que el vértice militar italiano sabía lo que estaba sucediendo.
Según los expertos, las bombas con uranio empobrecido pueden ser definidas casi como “pequeñas bombas nucleares”. Usan material de descarte que cuesta poco y hacen que el proyectil que lo contiene sea pesado y capaz de perforar de lado a lado un tanque de guerra, disolviendo con el calor todo lo que se encuentra dentro. Armas con uranio empobrecido –como el misil crucero Tomahawk de fabricación estadounidense, que puede contener de 3 a 400 kilos de uranio empobrecido– han sido usadas desde la Guerra del Golfo de 1991, pasando por las guerras en los países Balcánicos, Afganistán, Irak y últimamente Libia. Según Massimo Zucchetti, profesor de Instalaciones Nucleares en el Instituto Politécnico de Turín, en Kosovo se usaron entre 10 y 15 toneladas de uranio empobrecido. En un artículo titulado “Libia, el impacto de los misiles crucero de uranio empobrecido”, Zucchetti explica que el impacto produce un nube de residuos de dimensión variada, después de una violenta combustión que puede llegar a 5000 grados. Esas partículas se distribuyen en un área de 500 a 1000 metros del impacto en un primer momento y luego, por ejemplo, pueden ser arrastradas por el viento o por el clima árido, como en Libia, y ser respiradas por los civiles durante años, aumentando notablemente los casos de cáncer. Aunque algunos países desmintieron oficialmente que los misiles cruceros llevaran uranio empobrecido, Zucchetti estima que esas desmentidas, provenientes de medios militares, deben ser tomadas con pinzas, dado que el material encontrado en los lugares de batalla demuestra lo contrario.
Desde el mes de abril, momento en que sufrió la última operación, Cannizzo ha rechazado la quimioterapia como una medida de protesta contra el Ministerio de Defensa y para ver “si tienen el coraje de dejarnos morir, a mí y a los otros 2000 como yo, sin que se nos reconozca nuestra trayectoria” (N. de R.: y los consiguientes aumentos de grado y de sueldo). Como numerosos jóvenes de países pobres del mundo –ocurrió con jóvenes de América latina durante la guerra de Vietnam–, Cannizzo se enroló en la Marina porque necesitaba dinero y quería comprarse una casa. Recibía 2000 euros de sueldo más 72 dólares por día cuando estaba en misión. De 1999 a 2001 estuvo en Kosovo cuatro veces. Cumplió 17 años de servicio y se retiró en septiembre de 2011, cuando el tumor, del que creía haberse curado, se manifestó nuevamente. Aunque recibió medallas y el grado de sargento por su valor, hoy vive en Catania (Sicilia), con una miserable jubilación de 800 euros con los que debe pagar el alquiler de la casa donde vive con su segunda mujer, el dinero que les pasa a sus dos hijas del primer matrimonio y los gastos médicos.
na característica sobresaliente del modelo económico neoliberal es el creciente desempleo y la precarización del trabajo. Existen una gran cantidad de estudios científicos sobre sus repercusiones en las condiciones de salud, pero generalmente no son consideradas en la toma de decisiones políticas. Incluso la reunión mundial sobre determinantes sociales de la salud, realizada en octubre de 2011, apenas las menciona a pesar de realizarse en medio de la crisis.
La expresión más dramática e inmediata de esta política son los suicidios. En Grecia incrementaron 17 por ciento entre 2007 y 2009 y 40 por ciento entre 2010 y 2011, según Lancet.Estos datos deberían llevar a una reflexión sobre la situación mexicana, donde los suicidios subieron 21 por ciento entre 2006 y 2009, y más porque la mitad ocurre entre jóvenes y uno de cada cuatro en personas sin trabajo. Esta asociación entre desempleo y suicidio, particularmente en jóvenes, es sólo uno de los efectos en la salud registrados en la literatura sobre el tema.
Otros estudios demuestran que el desempleo, la inseguridad en el trabajo y su precarización afectan la salud más allá del impacto de la pérdida del ingreso, la caída en la pobreza o la exclusión de los servicios médicos. Si se controla por estas variables resulta que los desempleados tienen una tasa de mortalidad más alta y sufren de una frecuencia mayor de padecimientos crónico-degenerativos y mentales.
El investigador Harvey Brenner demuestra en un estudio clásico una asociación inversa entre el ciclo económico y la mortalidad, es decir, cuando el crecimiento económico se frena sube la mortalidad y viceversa. Mathers y Schofield (1998) han hecho una revisión sistemática del tema en distintos trabajos epidemiológicos. Encuentran cuatro estudios longitudinales o de seguimiento de un grupo que demuestran una mortalidad de 30 y 50 por ciento más alta entre los desempleados que entre la población empleada controlando por factores relevantes.
Estas diferencias se mantienen en relación a la morbilidad tanto en estudios longitudinales como en poblacionales transversales. Sin embargo, la disparidad de morbilidad tiende a ser más amplia, del orden de 50 a 100 por ciento. Los problemas más frecuentes entre los desempleados son padecimientos cardiovasculares y siquiátricos. También encontraron evidencias de que la morbilidad excedente es más alta entre trabajadores jóvenes y mayores de 50 años, así como en grupos socio-económicos vulnerables previo al desempleo.
Resaltan una serie de investigaciones sobre los trastornos en la salud, debido al cierre de centros de trabajo, que constituyen una especie de estudios experimentales, ya que sus resultados en salud son independientes de las características individuales de los trabajadores. Esto estudios también demuestran un incremento de padecimientos cardiovasculares y mentales, que incluso se mantienen aun en el caso de encontrar un nuevo empleo.
La precarización del trabajo se puede analizar en dos vertientes para comprender los mecanismos que llevan a una salud también precaria. La primera se refiere al trabajo propiamente precario realizado por un número grande y creciente de vendedores ambulantes, trabajadores por día, etcétera, que corresponde a los desempleados ocultos. La segunda vertiente es el trabajo en empresas terciarizadas o subrogadas, cada día más frecuentes, que violan sistemáticamente la legislación sobre el contrato y jornada laborales, las medidas de protección y las prestaciones. Estos trabajadores están sometidos a una variedad de riesgos como son: jornadas extenuantes, altos ritmos de trabajo, bajo control sobre su tarea, amenazas de despido, condiciones ambientales nocivas y alta exposición a situaciones peligrosas. Así, el impacto en su salud va desde la fatiga crónica con altos niveles de estrés, que conlleva padecimientos crónico-degenerativos y cardio-vasculares –infarto, hipertensión y diabetes–, el incremento de intoxicaciones y cáncer hasta el aumento de accidentes.
Los sindicatos europeos están en campaña para defender el derecho a un trabajo digno para el proletariado, crecientemente convertido enprecariado. En México es urgente visibilizar los efectos patógenos del modelo económico y combatir el acelerado desgaste físico y síquico de los trabajadores.
Dos diapositivas muy gráficas incluidas en la presentación de Ildefonso Hernández Aguado sobre “Los Condicionantes Sociales de la Salud”, en su conferencia en el IV Encuentro Nacional de Atención al Paciente Crónico en marzo del 2012 en Alicante.
La primera diapositiva son las recomendaciones clásicas relacionadas con estilos de vida para mejorar la salud. Las segundas son unas recomendaciones alternativas de Dave Gordon sobre el mismo tema (1) desde una perspectiva de los determinantes sociales de la salud.
Como la vida misma
Determinantes sociales de la salud y
la enfermedad
Francisco
Maglio
Presidente de la Sociedad Argentina
de Medicina Antropológica, Asociación Médica Argentina,
Buenos Aires, Argentina.
PRIMERA PARTE
Salud
Ya resulta clásica la definición de la Organización Mundial
de la Salud
(OMS): "Es el completo estado de bienestar físico, mental y social, y no
solamente la ausencia de enfermedades".
En una primera lectura, tal definición parece impecable,
pero analizándola en profundidad, aparecen tres inconvenientes:
1) Es utópica: "el completo estado de bienestar..." es imposible, al
menos en esta vida.
2) Es retórica: no sirve operativamente para planificar un programa de salud.
3) Es "medicalizante": esto es lo más grave, ya que todo aquello que
no sea "completo estado de bienestar..." es decir, la cotidianeidad,
pertenece al ámbito de la medicina.
La medicalización [1] no es una
función de la medicina científica, más bien es un requisito funcional de los
sistemas dominantes con el objetivo de control social, a través de funciones de
normatividad, disciplinamiento y estigmatización.
Como efectos de ésta, el Estado se desresponsabiliza de
su función sustantiva y activa de proteger y cuidar la salud de los ciudadanos
y, por otra parte, se "individualiza" en los pacientes la
"culpa" de lo que les sucede en una clara "criminalización de la
víctima" (si te enfermaste, "por algo será")
Los conflictos sociales se transforman en patologías
individuales. Pero también "medicaliza" a los médicos, a través de
sistemas perversos de atención (por ejemplo, asistir a un paciente en cinco o
diez minutos) y a la presión de la industria fármacotecnológica en medicina, a
ejercer una práctica individualista, biologicista, mercantilista, pragmática,
deshumanizada (tanto para el paciente como para el médico) a-histórica y
a-social.
En conclusión, los médicos se ven obligados a
"canjear" quejas sociales por recetas (en especial, psicofármacos);
más que victimarios, víctimas (junto con los pacientes) de un modelo
"médico hegemónico" [2].
Veamos, en cambio, otra definición de salud propuesta por
el X Congreso Catalán de Médicos y Biólogos, Barcelona, 1988: "Salud es la
manera de vivir libre, solidaria, responsable y feliz. Es un bien ser y no un bien-estar" (en obvia alusión a la
definición de la OMS).
Esta definición des-medicaliza a la salud y la considera
un derecho humano y como tal es universal, igualitario, innegociable y un deber
del Estado asegurar su acceso a toda la población.
La concepción neoliberal, en cambio, la considera una
mercancía que debe entrar en las leyes del mercado y cuando esto ocurre los
enfermos se vuelven más enfermos.
En el informe de la OMS, Salud en el Mundo, año 1999, los 10 mejores
países en sistemas de salud justamente son aquellos en que el Estado tiene una
participación activa y sustantiva en este rubro (Francia, Inglaterra, Alemania,
países escandinavos, Cuba, entre otros). Desafortunadamente la Argentina figura en el
puesto 75 sobre un total de 199 países. En definitiva, la salud es una decisión
política.
Enfermedad Consideraré tres dimensiones:
A. - La enfermedad biológica, esto es, la mirada médica, las objetivaciones
medibles, síntomas y signos por registrar.
B. - El padecimiento [3], o sea, la mirada del
propio paciente (apócope de padeciente). La experiencia social de lo vivido
humano como enfermo, las subjetividades dolientes.
C. - El sufrimiento, la construcción social de la enfermedad [4,5] que analiza lo histórico, lo político, lo
ideológico, lo económico y lo social.
De allí que se puede afirmar que las enfermedades tienen
dos causas fundamentales: las necesidades básicas insatisfechas y las
esperanzas frustradas.
Estas causas son el "campo de cultivo" para las
causas "médicas", que no son más que la expresión biológica de la
construcción social de la enfermedad.
Un desocupado se enferma no solamente porque no tiene
acceso a una buena alimentación y a remedios, sino también y fundamentalmente,
porque sistemas políticos injustos le han destrozado la esperanza (y la
posibilidad) de un trabajo digno para mantener decorosamente a su familia. Está
ampliamente aceptada en todos los medios científicos la repercusión psicosocial
sobre los mecanismos defensivos inmunológicos [6].
En los tiempos que corren a las dos ya citadas causas
básicas de enfermedad, cabe agregar una tercera: la corrupción. Esta debe ser visto desde el campo sanitario, más allá
de las consideraciones éticas y sociales, como causa de enfermedad, porque
cuando se "distraen" (para emplear un eufemismo) recursos de salud
para fines menos dignos, cuando no francamente espúreos, hay más gente enferma.
Nos está pasando algo peor que la corrupción, es
acostumbrarnos a la corrupción porque de allí a admirar al corrupto hay un solo
y fácilmente franqueable paso, y de admirarlo premiarlo. Cuando veo no sólo en
nuestro país, que engalan con medallas las solapas de ciertos señores, recuerdo
los versos atribuidos a Benedetti: "En la época de las bárbaras naciones,
de las cruces colgaban los ladrones y ahora en la época de las naciones de las
luces, del pecho de los ladrones cuelgan las cruces". Esto es hablar de
medicina, es hablar profundamente de medicina, porque como decía Carillo.
"Tengo miedo de los médicos que solamente saben
medicina". Quizás inspirado en aquel dictum de Larramendi, filósofo español del siglo XVIII,
"los médicos que solamente saben medicina, ni medicina saben".
Si se toma a la tuberculosis como enfermedad emblemática
de la pobreza, las cifras en nuestro país son elocuentes: 17.000 casos nuevos
por año y una muerte cada 8 horas [7],
correlacionado con el aumento de la pobreza: según el INDEC para el 2000, el
40% de familias con necesidades básicas insatisfechas.
Como puede ser esto en un país que produce 90 millones de
toneladas anuales de alimentos [8], suficientes
para 300 millones de personas y, sin embargo, se muere un chico menor de 5 años
cada 50 minutos [9], fundamentalmente por
desnutrición (aunque los certificados de defunción mencionen neumonía,
meningitis u otras causas "médicas").
Es que estamos viviendo un modelo ideológico (no
económico) que instrumenta la economía para conseguir fines políticos y
sociales de concentración de poderes y riquezas en unos pocos comensales
insaciables con exclusión de muchos espectadores hambrientos.
Los resultados están a la vista: según datos del INDEC,
la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre en 1986 era de 22 veces y,
para 1999, ascendió a ¡176 veces.
Para un modelo así, la corrupción es un requisito
funcional; el informe de Transparency International publicado en los medios
(Diario La Nación,
15 de Mayo de 2002) sobre 191 países, de menor a mayor corrupción, la Argentina figura en el
puesto 75.
Resulta interesante que los países menos corruptos
coinciden con los de mejor sistema de salud, según el informe de la OMS a que se hizo referencia.
Por lo tanto, no es "natural" la pobreza,
tampoco la enfermedad ni la corrupción; todas ellas son decisiones políticas,
en tanto son construcciones sociales.
No es un problema de falta de recursos, sino de
distribución injusta, inmoral de éstos. De acuerdo con el ya mencionado informe
sobre salud de la OMS,
el 80% de los recursos del área se aplican solamente en el 20% de la población
mundial.
Pero, para esto, según Carillo [10], se necesitan: unidad de comando, coherencia ideológica, administración
transparente y eficiencia de los recursos, circunstancias todas que, por ahora,
brillan por su ausencia.
Según datos de los Ministerios de Salud y de Economía [11], el gasto total en salud para 2002 fue de 26
mil millones de pesos distribuidos según los subsectores: privado 42%, obras
sociales 38% y estatal 20%. Si sumamos estos dos últimos y con las 5 premisas
de Carillo, tendríamos una cápita mensual de 60 pesos para todos los argentinos
que no tienen cobertura privada. Entonces, ¿los recursos son escasos?.
Bibliografía.
1era. parte
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Datos de los
Ministerios de Salud y de Economía de la Nación.
SEGUNDA PARTE Etica y justicia en la distribución de
recursos en salud
Encuadre ideológico
Hay dos posiciones claramente antagónicas: la salud como
derecho humano personalísimo y la salud como mercancía en la economía de
mercado.
Para la primera, jurídicamente es un derecho positivo y
en consecuencia una decisión política en tanto el Estado interviene activa y
sustantivamente para asegurar a toda la población no sólo la promoción y
protección de la salud sino el derecho a la atención de la enfermedad, en forma
igualitaria en cantidad y calidad independientemente de la situación social,
económica o cultural.
En cambio, para la segunda posición ideológica, la salud
entra en el sistema de oferta y demanda. Es un derecho, en términos jurídicos
negativo, esto es que el Estado simplemente tutela la promoción y protección de
la salud, mientras que la atención de la enfermedad entra como mercancía en la
economía de mercado.
Quienes poseen los medios económicos entran en ella y los
que no, serán provistos por la beneficencia pública o privada.
En esta posición la salud de la población también es una
decisión política pero enmarcada por las leyes del mercado. Conviene aquí
recordar lo expresado por Kennelh Arrow, Premio Nobel de Economía en 1963:
"La sola aplicación de las leyes del mercado hace a los enfermos más
enfermos" [1]
En los últimos años se ha profundizado la brecha entre
ricos y pobres [2] como producto de un
proyecto ideológico neoliberal que instrumenta la economía para perseguir fines
políticos y sociales con concentración de saberes, riquezas y poderes en unos
pocos comensales insaciables con exclusión de muchos espectadores hambrientos.
Resultante de este modelo es que el 80% del gasto mundial
en salud se concentre tan sólo en el 20% de la población, teniendo que
arreglarse el 80% restante solamente con el 20% de los recursos [3].
De tal manera que los así llamados "grupos de
riesgo" para enfermarse son en realidad modelos de fragilización social y
esta ideología imperante los convierte de víctimas en culpables de su situación
[4].
Esta culpabilización de la víctima operando moralmente
los estigmatiza con el mensaje, ya clásico, que se "merecen" estar
enfermos: por no trabajar, por no estudiar, por no cuidarse, en fin por no
estar "a la altura" de los sanos, son "candidatos" a
enfermarse [5].
La antropología médica crítica nos muestra el proceso
salud-enfermedad-atención como un constructo social y a su vez su producto,
analizando y mensurando lo histórico, lo ideológico, lo político, lo económico,
lo social y lo cultural en la génesis de dicho proceso [6].
Nada es al azar - en palabras de Borges-: "Todo
encuentro casual es una cita", por lo tanto debe abordarse el mencionado
proceso como la articulación entre construcciones sociales y médicas con
relaciones hegemónicas, para problematizarlo de esta manera como un escenario
político con desiguales relaciones de poder y un "campus" (en el
sentido de Bourdieu) de disputa entre actores sociales [7].
En este aspecto toda decisión política necesita un
encuadre ideológico para el reconocimiento crítico de la construcción social de
la normatividad con sentidos morales de control y estigmatizaron.
También el mismo reconocimiento para las relaciones de
poder que estructuran dicha construcción.
De tal manera los así llamados derechos de los pacientes,
son en realidad derechos humanos en tanto que
los enfermos son primariamente personas y, como tales, en el sentido kantiano,
tienen dignidad y no precio, son sujetos y no objetos, son fines en sí mismos y
no medios.
Plantear los derechos humanos más que desde el discurso
como:
- conflictos en su concreción
- aspiraciones de justicia
- exigencias legales: donde hay una necesidad hay un derecho.
De no ser así los derechos humanos no son más que
"consuelos metafísicos" (R. Rorty)
La salud en tanto derecho humano básico y personalísimo
debe ser:
- universal, absoluto, innegociable, inalienable y positivo, esto es, el Estado
se hace cargo y no simplemente
"tutela".
La dignidad no es un derecho humano más, es la esencia y
fundamento de todos los derechos humanos,
habida cuenta que la dignidad es la no-instrumentalización de la persona.
Jonathan Mann en el X Congreso Mundial sobre Sida en
Japón, 1994, lo definió con claridad meridiana: "Promover y proteger los
derechos humanos es un trabajo tan concreto como cualquier otro trabajo en el
campo de la salud"
Propuestas
Un programa de salud debería basarse en los siguientes principios éticos:
1.- Universalidad
En tanto la salud es un derecho humano principalísimo ninguna persona puede
quedar excluida. No hay para esto excusas económicas o políticas.
El país gasta en salud el 8% de su Producto Bruto
Interno, pero en un sistema inequitativo, perverso y corrupto de distribución
de recursos. Costa Rica con una inversión de quinientos dólares menos per
cápita, tiene la mitad de mortalidad infantil [2].
En la distribución de recursos debe evitarse cualquier
"focalización". Asistencialismo sin fuentes de trabajo, es
humillación.
2.- Igualdad
No hay una salud de mínimos y una salud de máximos, es como decir una salud
"villera" y una salud "VIP". Toda persona,
independientemente de su condición social, económica y cultural tiene derecho a
la mejor calidad de atención. La misma siempre es de máxima, no hay poca salud
o mucha salud, hay salud o no hay salud.
Muchas veces la atención primaria de la salud se
convierte en una atención "primitiva" de la salud, con niveles
mínimos e insuficientes de atención, invocando escasez de recursos.
Según el gasto que hemos mencionado para Argentina cabe
preguntarse: ¿escasez para quiénes? ¿para todos o para los desposeídos?
3.- Equidad
Siguiendo el segundo principio de la teoría de la justicia de John Rawls, la equidad
en la distribución de los recursos debe ofrecer algo menos a los que de por sí
tienen más, para de esta forma poder dar más a los que de por sí tienen menos.
Más aún, siguiendo el tercer principio de la teoría en cuestión, el de la
diferencia, ésta es éticamente aceptable si beneficia al más desposeído [9].
4.-Participación La comunidad es nuestra auditora
"natural" y como tal debe participar en todas las etapas de una
política de salud, tanto en la planificación, como en la ejecución y en la
evaluación.
Pero participar significa intervenir en la toma de
decisiones, de no ser así es retomar a viejas propuestas materialistas y
funcionalistas que no hacen más que cumplir funciones de control social,
legitimación de la subalternidad y abaratamiento [10].
En la experiencia de Oregon en USA, se demostró que
cuando la gente decidía cómo distribuir los recursos en salud, no solamente
éstos alcanzaron sino que aumentó sustancialmente el grado de satisfacción de
los propios usuarios [11].
5 - Solidaridad
La resignación y la desesperanza son malas consejeras. La solución vendrá con
el ejercicio de la solidaridad. Esta deberá implementarse en tres nivelea.
a- Nivel macro:
La solidaridad debe constituirse en una estrategia política para una
redistribución equitativa del ingreso a fin de revertir la penosa e inmoral
situación en nuestro país que en los últimos diez años fueron transferidos al
20% más rico treinta y cinco mil millones de dólares y sustraídos veinticuatro
mil millones al 20% más pobre [12].
Se necesita una decisión política para revertir esta
situación, por ejemplo, implementar la Tasa Tobin en las transacciones financieras sin
fines productivos, volcando ese producto en educación y salud como propone
ATTAC (Asociación para la aplicación de Tasa Tobin y ayuda al ciudadano) [13].
Otro ejemplo: en nuestro país los impuestos que gravan la
producción y el consumo representan el 11 % del Producto Bruto Interno,
mientras que los que gravan la renta y la riqueza personal son el 2% del mismo.
Apelando a la metáfora podría definirse a esta política
tributaria como el juego del “Jenga” se sacan los de abajo y se los ponen
arriba.
Revertir esta situación seria una estrategia política de
la solidaridad, como también implementar un I.V.A. discriminado con valores muy
bajos o nulos para consumos de primera necesidad y altos para objetos
suntuarios, para que los que tienen más paguen más y los que tienen menos,
paguen menos y no como ahora que es al revés. No es lo mismo el 21% para leche
que para un tapado de visón.
b.- Nivel meso:
Promocionar y proteger las redes sociales con las organizaciones intermedias
elegidas y constituidas democráticamente. En palabras de Joseph Conrad:
"En la invencible convicción de redes solidarias que entretejen
innumerables corazones" (Encyclopaedia Britannica 1969; 6: 364-365).
Esta participación comunitaria debe encararse en términos
de control político, para superar lo reivindicativo y constituirse en el eje
central de la transformación sociocultural y económica [10].
Como profesionales y técnicos nuestras funciones deben
ser de promoción, asesoría y supervisión de dichas organizaciones,
absteniéndonos de lodo tipo de control social o ideológico, respetando sus
procesos de autonomía y de autogestión. Aquí también se necesita una decisión
política de invertir en el tercer sector ya que se ha demostrado que por cada
millón de dólares invertido en industria pesada se generan treinta empleos,
mientras que la misma cifra invertida en el sector social crea trescientos
cincuenta puestos de trabajo [14].
c - Nivel micro:
Incorporar la solidaridad en nuestra cotidianeidad, tratando a compañeros de
trabajo y a enfermos con la misma diligencia, dignidad y respeto con que nos
dirigimos a nuestros superiores.
Generar estrategias de oposición a las injusticias
sociales desde los mismos sectores marginados, sin copiar estructuras
coercitivas del poder. En el sentido de Foucault se trata de no enamorarse del
poder resistiendo a sus mecanismos de seducción [15].
Como trabajadores de la salud se nos presenta una nueva
función, una función profética, esto es denunciantes de las injusticias como
primer paso al camino de la justicia.
Durante años hemos confortado a los afligidos y debemos
seguir así, pero agregando la función profética de afligir a los confortados.
Bibliografía. 2da. parte
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- Integrante del Comité de Bioética,
Hospital F.J. Muñiz, Buenos Aires, Argentina.
- Doctor en Medicina. Universidad de Buenos Aires.
- Diplomado en Salud Pública. Universidad de Buenos Aires.
- Especialista en Terapia Intensiva. Universidad de Buenos Aires.
- Profesor en el Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud. Asociación
de Médicos Municipales de la
Ciudad de Buenos Aires.
- Presidente de la
Sociedad Argentina de Medicina Antropológica (Asociación
Médica Argentina).
Desde los tiempos hipocráticos la relación médico-paciente siempre estuvo constituida como una díada donde una confianza (paciente) se encontraba con una conciencia (médico). Actualmente esa relación se ha transformado en otra díada, ahora compuesta por dos "co-sufrientes" encerrados en un triángulo cuyos lados son el modelo médico hegemónico, la medicalización y la formación enfática. Modelo médico hegemónico No es la medicina como ciencia ni tampoco los médicos en sí, se trata de una categoría analítica descripta por Eduardo Menéndez (1) que es la articulación del poder de la medicina con otros poderes (político, ideológico, económico, etc.) cuyos dos objetivos principales son, por un lado, subordinar otros saberes (por eso es hegemónico) y por otro, instrumentalizar una práctica médica biologicista, positivista, deshumanizada, mercantilista, a-histórica y a-social. De acuerdo a este modelo los conflictos sociales se convierten en patologías individuales que hay que "controlar": las drogas, por ejemplo. De tal manera, con un sistema de atención mercantilista que obliga a los médicos a no más de diez o quince minutos la consulta, se canjean quejas sociales por recetas (especialmente de psicofármacos, el medicamento de mayor "consumo" en Argentina)
Medicalización (2) No es una función de la medicina sino un requisito del sistema para el control social. Se apropia de áreas que no le son propias (a la medicina) o no totalmente propias, con funciones de normalidad, disciplinamiento y estigmatización para efectivizar el mencionado control social. Un claro ejemplo son los llamados "factores de riesgo" para las enfermedades (tabaco, alcohol, etc.): si una persona los consumió, ella es la única responsable, constituyendo la "culpabilización" de la que, en verdad, es la víctima. Dichos factores no son siempre decisiones exclusivamente individuales, por el contrario, están condicionados por la cultura y estructurados por el mercado, como se evidencia claramente en la publicidad promocional de esos factores: cigarrillos, cervezas, etc. Otro ejemplo es la medicalización de la sexualidad: se la "genitaliza" descontextualizándola de la historia y del complejo deseo-placer. Con sentido moral de estigmatización, las enfermedades de transmisión sexual se construyen como enfermedades de "transgresión moral". El modelo médico hegemónico y la medicalización (como su instrumento) tienden a "naturalizar" la enfermedad y cuando algo se naturaliza, no se reflexiona, no se problematiza, no se cuestiona ("pobres hubo siempre"). El final es que el Estado se desresponsabiliza de su función primordial que es el cuidado de la salud, en consecuencia éste entra en el mercado y la aplicación de las leyes del mercado en salud, hace que los enfermos se vuelvan más enfermos. (3)
Formación enfática Cuando a un profesional se lo de-forma en uno solo de los polos de esa profesión, queda indefenso frente al otro. Por ejemplo, en los abogados, la formación enfática sería solamente en el litigio, entonces un abogado no está preparado para actuar en la armonía. Otro ejemplo, un militar de-formado solamente en la guerra se siente desorientado en la paz. En el caso de la medicina cuando un médico es de-formado solamente en la enfermedad no sabe qué hacer con la salud, es más, revisa a alguien y si no le encuentra nada, es "decepcionante". Encerrado por la medicalización y con la presión (negativa) de la tecnología comienzan los exámenes complementarios y si son negativos se siguen pidiendo más y más. Cuando no se sabe lo que se busca, no se entiende lo que se encuentra, de allí los resultados "falsos positivos" que no tienen nada que ver con la situación del "presunto" enfermo, en realidad un sano. Cuando al principio definíamos esta nueva relación médico-paciente como "dos co-sufrientes" nos referíamos a que, de seguir con este modelo y estas prácticas, un sano se definirá como un enfermo "insuficientemente estudiado". Un sano que se "siente" enfermo y un médico que no "acepta" la salud
¿Cómo revertir esta situación? La Medicina Antropológica (4) como concepción holística del ejercicio profesional considera a las personas en general y a los pacientes en particular como seres bio-sómato-psico-sociales. Desde esta concepción la relación médico-paciente más que una sumatoria de consultas debe contextualizarse como un proceso, un "continuum", con tres características fundamentales:
1.- Empatía: Comprender al paciente "desde" el paciente, ya que en esta relación no hay una sola racionalidad, la médica, también tiene valor la otra racionalidad, la del paciente, igualmente válida. Para esta empatía es necesario el afecto. El paciente necesita ser querido (como cualquier persona) y además que se lo demuestren. Sin embargo, hay que evitar los extremos, ya que si desubjetivizar al paciente nos lleva a nuestra despersonalización, el sobresubjetivar nos conduce a una desestructuralización. En el primer caso nos convertimos en médicos-robot y en el segun¬do perdemos la objetividad. Se trata de estar con el paciente sin ser el paciente.
2- Aceptación Es la aceptación "moral", interesarnos por lo que el paciente hace y no por lo que es. La medicina debe señalar lo beneficioso y adver¬tir sobre lo dañino, pero no debe obligar a lo primero ni condenar lo segundo. La moral en medicina nos debe obligar a ser cada vez más justos con los pacientes pero no ser jueces de los mismos. 3 - Veracidad No hay justificación ética para la mentira. No obstante se debe considerar que así como el paciente tiene derecho a saber, hay ocasiones que tiene derecho a no saber y esto debe ser respetado (a no ser que ese no saber dañe a terceros, por ejemplo, un aná¬lisis positivo para el VIH). En todos los casos de severo pronóstico la verdad tiene que ser expresada en forma escalonada y soportable ya que es tan perju¬dicial una conspiración del silencio como un "encarnizamiento" infor¬mativo (a veces hay diagnósticos que son "fusilamientos"). Para el ejercicio de este tipo de relación médico-paciente es nece-sario ejercer ciertas virtudes. En primer lugar, la integridad, esto es, ser fieles a esa confianza que se entrega a una conciencia. La otra virtud es la ecuanimidad Todos los pacientes son iguales y debemos tratarlos en consecuencia. En palabras de Petrarca: "un médico ecuánime es aquel que atiende al último de los siervos con la misma diligencia que atiende al Papa" (5). La virtud del respeto: un paciente es ante todo una persona y como tal (en sentido kantiano) tiene dignidad y no precio, es un fin en sí mismo y no un medio, es sujeto y no objeto. En base a esto, privilegiar la confidencialidad, la autonomía y la privacidad. Cuando faltamos a la privacidad (por ejemplo, examinar a un pacien¬te desnudándolo frente a terceros) "violamos" a los pacientes; viola¬ciones simbólicas pero no por eso menos deletéreas. Una forma de respetar al enfermo es escucharlo, estamos acostumbrados (mal acostumbrados) al "interrogatorio" y esta es una palabra muy connotada de autoritarismo y castigo. Para el imaginario social "interrogan los jueces, la policía y los médicos”. Los tres tenemos uniforme y los tres "internamos", somos aliados tácticos, aunque no conscientes, del control social. De allí que el hospital tiene una estructura "cuartelaria": hay "pabellones", "jefes de división", hacemos "recorridas", estamos de "guardia", hay "cabas" y "cabos",etc. Hay que desestructurar el interrogatorio y convertirlo en un "escuchatorio", valga el neologismo. Pero una escucha activa, esto es, ocuparnos y "preocuparnos" por lo que dice el enfermo, escuchar, (no simplemente oír) sus palabras desde su propia perspectiva más que de la nuestra. A este tipo de escucha se refiere uno de los aforismos hipocráticos cuando afirma: "muchos pacientes se curan solamente con la satisfacción que les produce un médico que los escucha". Pero esta forma de escuchar debe ir más allá de lo biológico, debe interesarse por lo biográfico para conocer los proyectos de vida del enfermo. Este conocimiento es fundamental porque se puede considerar que en términos antropológicos una persona se enferma cuando se ve interrumpido su proyecto de vida. En consecuencia, si lo ayudamos en ese proyecto, además de curar lo estamos "sanando". Todo lo mencionado puede resumirse en el epitafio del Dr. Trudeau del siglo XI D.C.: "Curar a veces, aliviar a menudo, confortar siempre". Pero confortar no es simplemente la "palmadita" en el hombro, a veces ésto se parece más a lástima. Confortar, en el sentido antropológico, es comprometerse a ayudar al enfermo en la búsqueda del significado de su sufrimiento, porque cuando se tiene una idea sobre ese significado se deja de sufrir, quizás siga el dolor, pero solamente el físico y para éste tenemos los analgésicos. Este acompañar al paciente en esa búsqueda del sentido de su sufrir, es nuestro gran compromiso, el arte supremo de la medicina; pero acompañarlo en la búsqueda de su propio significado, no del nuestro. Dicho significado nos permitirá conocer la forma cómo el paciente simboliza su enfermedad y en consecuencia actuar con la "eficacia simbólica" completando y enriqueciendo la eficacia biológica. En síntesis, desde Hipócrates hemos estado al lado del paciente, llegó la hora de estar del lado del paciente. Bibliografía: 1.- Menéndez E.: Modelo médico hegemónico, crisis socio-económica y estrategias de acción en el sector salud. Cuadernos Médicos Sociales N° 33, Rosario, 1985. 2- Conrad P.: Deviance and Medicalization. Merrill Publish,Ohio,1985. 3.- Chomsky N.: Política y cultura a finales del siglo XX. Ariel, Barcelona, 1994. 4.- Meeroff M.: Medicina Antropológica. Asociación Médica Argentina, Buenos Aires, 1992. 5.- Petrarch. Encyclopaedia Britannica. Vol 17, pág.752, 1969.